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“Bea” a los verdes dominicanos

La mayor parte de la gente sabe que está mejor que antes, pero también sabe que pudiera estar mejor.

Ese es un caldo de cultivo para expresiones políticas que hoy lucen disgregadas, pero que crecen de manera consistente.

La clase política tradicional está sintiendo sus efectos y por primera vez en mucho tiempo quienes dicen no pertenecer o simpatizar con un partido forman una mayoría.

Crece el rechazo al oficialismo al igual que a la oposición tradicional y a los “partidos minoritarios”, que de emergentes tienen muy poco.

La economía motoriza muchos procesos electorales, pero también los impulsa la ilusión. En la actualidad la primera está bien, pero la segunda está deprimida.

Lo ocurrido en Chile da para una profundo análisis de lo que está pasando en culturas políticas similares a la dominicana.

“Bea” obtuvo un 20 por ciento en las elecciones de Chile y es una tercera fuerza que puede ser decisiva para definir el ganador de la segunda vuelta.

Con el nombre de “Bea” los jóvenes y la clase media identifican a Beatriz Sánchez, una periodista nacida en 1970 que dio el salto a una candidatura por una expresión política que por varios años estaba disgregada, pero que se unificó para ir a las elecciones.

Haciendo el símil, aunque más de uno se ofenda, esos son los que en República Dominicana llamamos “los verdecitos”.

En Chile, ningún político avivato se aprovechó de ellos, pero se hicieron sentir en las elecciones a través de “Bea”.

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