Resulta sorprendente que todavía haya quienes propongan crear más provincias, cuando tenemos una maquinaria estatal que consume recursos que deberían destinarse a garantizar mejores servicios e inversiones que eleven la calidad de vida de la población.
No es creando más puestos públicos como vamos a resolver nuestros problemas. ¡Basta ya de ver al Estado como un botín!
República Dominicana destina alrededor del 87 % de su presupuesto al gasto corriente; es decir, de cada 100 pesos que gasta el Estado, 87 se destinan a su funcionamiento y obligaciones habituales.
¿Saben lo que implica crear una nueva provincia? Otro senador, una gobernación, nuevas estructuras judiciales, más directores provinciales y una larga lista de cargos. Para sus promotores representa más puestos que repartir; para la población, menos recursos para servicios y obras.
Tal vez deberíamos considerar eliminar el Senado y reducir la Cámara de Diputados a no más de 80 miembros. Estoy convencido de que el Congreso podría funcionar mejor.
También podríamos establecer unas diez regiones administrativas, con autoridades electas y atribuciones ejecutivas, capaces de gestionar servicios públicos de manera descentralizada. Los ministerios quedarían como órganos reguladores y de dirección estratégica.
La tecnología permitiría simplificar procesos, reducir burocracia y construir un Estado más ágil y menos costoso. Aplicando criterios de eficiencia y eficacia, podríamos reducir considerablemente la nómina pública.
Debemos preguntarnos: ¿queremos un Estado que sirva a la gente o uno que viva de ella? El verdadero progreso no se mide por la cantidad de funcionarios, sino por la calidad de los servicios que recibe la población.
leídas