Menos ayudas sociales y más gasto en salarios marcaron el presupuesto social de 2025
- Hacienda y Economía reporta caída en ayudas sociales como Aliméntate y Bonogás, mientras el gasto corriente absorbió la mayor parte de los recursos públicos
Santo Domingo.- El gasto social del Estado creció durante el 2025, pero con una desaceleración marcada por la reducción de subsidios sociales y una mayor concentración de recursos en salarios, pensiones y gasto corriente.
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda y Economía, aunque el gasto en protección social ascendió a RD$192,206.2 millones, para un crecimiento de 3.9%, varios programas de asistencia social registraron reducciones importantes, especialmente en las ayudas focalizadas dirigidas a los hogares más vulnerables.
Aliméntate y Bonogás registran reducción en ayudas sociales
Entre los programas con disminuciones figuran Aliméntate, que cayó 7.4%; Aprende, con una reducción de 20.8%, y Avanza, que registró una baja de 31.5%.
El informe también destaca una disminución de 8.6% en el subsidio GLP Hogares (Bonogás), factor que incidió en la caída de las transferencias no condicionadas.
El informe explica que, la reducción del gasto en asistencia social podría estar relacionada con una menor incidencia de la pobreza y con cambios en las prioridades de asignación presupuestaria.
A pesar de estas reducciones, indica que el gasto público social mantuvo una trayectoria expansiva y pasó de RD$764,481.0 millones en 2024 a RD$809,752.9 millones en 2025, equivalente a un crecimiento de 5.9 %.
Gasto corriente absorbió la mayor parte del presupuesto social
Sin embargo, el informe advierte que el crecimiento del gasto social depende cada vez más del gasto corriente, que representó el 91.0% del total ejecutado y explicó prácticamente toda la expansión registrada en 2025.
Dentro de este componente, detalla que las remuneraciones absorbieron el 39.9% del gasto corriente, impulsadas por la incorporación de médicos, docentes y personal del INAIPI, además del aumento salarial de 20% acordado con el Colegio Médico Dominicano.
En contraste, aclara que el gasto de capital continuó perdiendo participación dentro del presupuesto social. Su peso relativo pasó de 9.5% en 2024 a 9.0% en 2025, con una contribución mínima al crecimiento del gasto total.
El informe señala que, aunque la actual composición del gasto responde a la necesidad de sostener la prestación inmediata de servicios, sigue siendo necesario avanzar hacia un modelo que permita fortalecer la inversión y garantizar la expansión y modernización del sistema social en el mediano y largo plazo.
Mujeres fueron las principales beneficiadas de los subsidios sociales
En el país, la política social está dirigida hacia la mujer, ya que estas fueron el 63% de las personas beneficiarias de los programas de subsidios sociales durante el 2024, mientras que los hombres representaron el 37%.
Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), estas cifras confirman una tendencia que se ha mantenido en los últimos años, las mujeres son mayoría entre quienes reciben apoyo del Estado para enfrentar condiciones de vulnerabilidad y desigualdad.
La ONE señala que los programas destinados a protección social, son diseñados y dirigidos a población con mayor condición de vulnerabilidad, para asegurar un acceso equitativo y abordar las desigualdades que limitan la participación y empoderamiento de las personas.
Un sistema enfocado en la población más vulnerable
Los programas de subsidios sociales están dirigidos principalmente a los grupos etarios con mayores necesidades económicas y sociales.
El informe detalla que el 59.9% de los beneficiarios tiene entre 35 y 64 años, equivalente a 932,050 personas, lo que refleja el peso de la población económicamente activa dentro de la política social.
En segundo lugar, muestra que se encuentra el grupo de 65 años y más, con 439,755 beneficiarios (28.3%), lo que evidencia de la prioridad que representan los adultos mayores en la estrategia estatal de protección.
Finalmente, el segmento de 15 a 34 años agrupa a 180,609 personas, siendo esta una población joven que también accede a programas de formación, educación y empleabilidad.
Durante el 2024, el Estado dominicano destinó un monto total de RD$43,843,181,597 en los diferentes programas de subsidios sociales, con el objetivo de garantizar el bienestar alimentario, educativo y energético de los sectores más necesitados.
Esta cantidad de recursos beneficiaron a 1,555,355 personas, de las cuales el 55.4% disfrutó de al menos dos programas de protección social simultáneamente.
Entre los programas con mayor impacto se destacan Aliméntate, con una inversión de RD$29,590,362,450 y 1,497,183 beneficiarios, el cual se mantiene como el eje central del sistema de apoyo alimentario.
Asimismo está Bonogás Hogar, que destinó RD$7,478,498,060 a 1,330,397 personas y buscó garantizar el acceso a gas doméstico en los hogares de bajos ingresos.
Po otro lado Bonoluz, con RD$4,507,497,618 y 541,914 beneficiarios, contribuyó a cubrir los costos eléctricos de familias vulnerables.
Otros programas también tuvieron un papel relevante, aunque con menor cobertura fueron Suplemento Alimenticio Envejecientes RD$395,526,000 a 83,320 beneficiarios.
Incentivo a la Educación Superior con RD$125,070,000 a 21,246 beneficiarios; Avanza: RD$552,712,900 – 121,396 beneficiarios; Aprende: RD$129,529,800 – 73,097 beneficiarios y Supérate Mujer: RD$92,450,300 – 1,628 beneficiarias.
También figuran el Bonogás Chofer, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Discapacidad, Motoben, Oportunidad y Agricultura Familiar Valle Nuevo, con inversiones que van desde los RD$5 millones hasta los RD$494 millones.
Provincias con más beneficiarios del programa Aliméntate
Las provincias de Monte Plata, San José de Ocoa, Independencia, Bahoruco, Elías Piña, Dajabón, Barahona, San Cristóbal, San Juan, María Trinidad Sánchez y Azua concentraron el mayor número de favorecidos del programa Aliméntate, reflejando la presencia del subsidio en zonas rurales y de menor desarrollo económico.
Esta distribución territorial evidencia que los programas no solo buscan reducir la pobreza, sino también equilibrar las brechas regionales y promover la equidad territorial.
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