La sexualidad de los hijos (1 de varios)
En la mayoría de padres se genera una gran ansiedad cuando se habla de sexualidad en relación a sus hijos e hijas.
No logran manejar este tema con naturalidad y objetividad, envolviéndolo en un aura de misterio, ocasionalmente de vergüenza y culpa, lo cual evita entender su verdadero concepto.
Esta ansiedad se traduce en temor al contestar preguntas cuando sus hijos comienzan a desarrollar curiosidad en torno a lo sexual y por preparados que estén en otras áreas, no encuentran los recursos para enfrentar las demandas de respuesta de ellos.
Esta condición generalmente está basada en los prejuicios que tenemos los adultos acerca de la sexualidad y el poco convencimiento de los padres de que la sexualidad es absolutamente natural, algo fundamental para la educación integral con que debemos criar a los hijos.
Ya al nacer somos seres sexuados. Los niños al desarrollarse comienzan a sentir curiosidad por todos los elementos a su alrededor, igual les llama la atención el área sexual, sus órganos genitales, así que hacemos educación sexual desde el nacimiento.
Los niños tienen demandas de respuesta según la edad y el desarrollo psico-emocional, que no es el mismo en todos, debiéndose dar las informaciones de acuerdo a esta demanda siempre objetivas, correctas y verdaderas, pues si intentamos engañarlos, ellos la obtendrán de fuentes no confiables y en lugar de clarificar sus inquietudes les pueden confundir provocando malas interpretaciones en torno a su sexualidad.