Gran líder
En estos días, como se conmemoraban 15 años de su fallecimiento, me imaginé que iba a estar usted muy solicitado.
Una de las características de los oportunistas es aprovechar aniversarios y fechas específicas para expresar su devoción a grandes figuras; claro, en el día a día, en sus actuaciones, no son ni por asomo discípulos suyos.
Deje pasar un par de días para los que se dan golpes en el pecho y ahora le cuento, un poco, como van las cosas en ese PRD que con tanto amor se dedicó usted a edificar.
En una semana se cumplirá ya un año de la elección de Danilo Medina como presidente de la República, mientras éste ya ha impreso su sello personal, su estilo de gobernar, todavía en el PRD están con dimes y diretes como si no fuera suficiente haber perdido las elecciones.
El gobierno camina solo y gracias a Dios parece que está comandado por un hombre prudente, pues sin oposición como ahora, quién sabe qué estaría sucediendo si el gobernante fuera el jefe de la gavilla.
Precisamente esa gavilla, cuyo enriquecimiento a costa del erario público es inconmensurable, aprovechó ese mecanismo para crear legiones clientelistas que bajo la lógica de buscársela no reparan en ideologías ni planteamientos y depositan su voto por aquel que le garantiza un cheque.
Uno de los aspectos más penosos que como partido hemos perdido es la representación de los sectores sindicales y de trabajadores. Al crearse una cultura clientelista y el PRD fuera del poder y pobre, la mayoría de aquellos líderes populares que usted arrastraba al partido blanco, han resuelto con una buena cuota de combustible subsidiado, de exoneraciones o designaciones en el gobierno.
Doctor, perdimos a papeletazos la conexión con los de abajo.
Nos hemos quedado literalmente sin interlocutor, los lideres que usted dejó forjados, han sido desplazados por las constantes derrotas que hemos sufrido; sus hojas de servicio llenas de proezas loables no son ya lo suficientemente adherentes como para que los pocos que no vemos la política como fuente de enriquecimiento, estemos dispuestos a seguir cumpliendo órdenes.
Ya no se trata de gratitudes y respeto, sino de la supervivencia de la única organización que podría garantizar que en el 2016 el totalitarismo no asome de nuevo.
Actualmente, se comienzan a vislumbrar aspiraciones que representan un cambio generacional. Créame que si usted no ilumina a sus devotos originales para que se hagan a un lado e impulsen el relevo, no existe forma alguna de que el partido que dejó como fuerza arrolladora pueda jamás ganar unas elecciones.
No se lo digo yo; usted vio las encuestas.
No le canso más con lo que es más que evidente. Como siempre, mi eterna admiración, gran líder.