Esos fallos localistas
Los fallos localistas, como los denominaba el fenecido cronista Félix Acosta Núñez, siguen teniendo una vigencia de primer orden en el boxeo mundial.
Es muy difícil que un púgil en su casa pierda un combate cuando es por decisión de los jueces.
Siempre se ha sostenido que para evitar esos casos se debe aplicar el nocaut fulminante.
Pero esos dictámenes no son exclusivos del boxeo, porque en el baloncesto es muy difícil cantar una jugada cerrada a favor del visitante.
También se da en la política partidista, y en el país hay casos de sobra, cuando los organismos creados para dictar sentencias, que se supone deben aplicar justicia, se parcializan a favor del partido al que pertenecen y los postuló al cargo.
Es un circulo vicioso que mantiene en ascuas a la mayoría de los países tercermundistas.
Hasta tanto las sociedades no se sacudan esa será la máxima a aplicar.
Retomando el boxeo, la decisión unánime el sábado pasado a favor del argentino Sergio Martínez ante el inglés Martin Murray es el ejemplo más reciente del llamado localismo. Esta pelea, lo mínimo que debió haber sido fue un empate.