Esculturas en los parques de la ciudad intramuros

Esculturas en los parques de la ciudad intramuros

Esculturas en los parques de la ciudad intramuros

Bustos de Alejandro Acosta y Prudencio Padilla. Fotos de César Langa Ferreira

Uno de los medios más efectivos para recordar a un personaje representativo tanto en nuestra historia como en la del mundo, ha sido el de recrear su figura en un material duradero como lo son el mármol, la piedra y los metales duros como el bronce, aun hoy en día el hormigón y ciertos compuestos plásticos que imitan los metales.

De esta manera se preserva para el futuro, la memoria de la personalidad que interese.

Estas esculturas se colocan en lugares diseñados usualmente para ser utilizado por mucha gente, convertidos en sitios agradables, arborizados y sombreados.

Así son la gran mayoría de los parques, plazas y jardines, tanto de la ciudad amurallada como los del resto de la urbe.

Por ese motivo el parque más antiguo es el llamado de Colón, en donde antiguamente se celebraban toda clase de actividades que congregaran multitudes, incluyendo ejecuciones.

Por esta razón resulta más que apropiado, la colocación en su eje central, de la efigie de don Cristóbal Colón, acompañado de una aborigen a sus pies.

Esta demás relatar las proezas del personaje, conocido universalmente por ser el descubridor de esa otra porción del globo terráqueo ignorada por los europeos.

Así existen otros destacados personajes que vivieron de manera heroica, política o culturalmente, a lo largo de la historia.

Las esculturas pueden ser de un solo individuo o de grupos. Sucede que muchas de estas figuras presentan en muchos casos, solo en el rostro, a partir del busto.

Cabe destacar que muchas de estas pueden estar colocadas a nivel del pavimento; sin embargo, la mayoría están elevadas sobre podios para hacerlas más notables a los ojos del espectador.

Personajes
Este podio utilizado para elevar la imagen, usualmente sirve para colocar una tarja que describe al personaje y sus logros. El material utilizado en los podios se combina con aquel usado en la figura representada.

Por ejemplo, si la escultura es de bronce se combina con un podio de piedra, o tal vez de mármol si importancia lo requiere, como sucede con las esculturas de los padres de la patria en el monumento del parque Independencia.

En la gran mayoría de las esculturas que adornan los parques y plazas de la ciudad intramuros, los personajes representados tienen rasgos propios, tomados de algún cuadro pintado y en tiempos recientes de fotografías antiguas, que le fueran tomadas al personaje. Aun narraciones descriptivas de rasgos fisonómicos, en el caso de figuras muy antiguas.

De la gran variedad de figuras escultóricas que poseemos, hay que destacar aquellas que, por sus hechos históricos, son las más representativas. Ya mencionamos a Cristóbal Colón, el que preside con gracia el parque que lleva su nombre, vecino a la Catedral y al Palacio Consistorial.

En el monumento del parque Independencia, como ya mencionamos, se erigen las figuras de los padres de la patria: Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez.

No es necesario hacer un resumen de sus logros que son de todos conocidos. Sin embargo, existe una estatua de Juan Pablo Duarte, en el centro de un parquecito, enfrente de la Iglesia Dominica, muy frecuentado por la juventud, en horas nocturnas.

También la figura de Ramón Matías Mella preside la Puerta de la Misericordia, en donde hizo resonar su famoso trabucazo que dio comienzo a las batallas independentistas.

Gonzalo Fernández de Oviedo.

Se debe remediar
Lamentablemente, no encontramos ningún parque en la amurallada ciudad, que presida y honre a Francisco del Rosario Sánchez.

Un fallo enorme que deberíamos remediar, ahora que la ciudad antigua está siendo objeto de cuantiosas remodelaciones.

En el comienzo de la calle el Conde, justo al lado del antiguo cabildo, existe un busto de Bartolomé Colón, el fundador de la ciudad de Santo Domingo, aunque la situó en el lado este, no por eso su nombre debe de permanecer como el iniciador de esta urbe de nuestros amores.

A un escultor español, Baquero Tercios, se le encomendó la tarea de trasladar al bronce las figuras trascendentales en el albor de nuestra ciudad. Así en la fortaleza de Santo Domingo, se yergue la figura de Gonzalo Fernández de Oviedo, quien pasó a la eternidad como uno de los cronistas de Indias.

No conformándose con narrar lo ocurrió en la isla de La Española, sino que trasladó su narración a la épica aventura, llevada a cabo por los conquistadores de América del Sur.

Fue nombrado por el emperador Carlos V, primer cronista de Indias, además de ser alcaide de la fortaleza de Santo Domingo. Además de militar y escritor, fue botánico y etnógrafo.

Su historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano, relata acontecimientos desde 1492 hasta 1549. Todo dedicado al emperador Carlos V, de quien había recibido el encargo.

En la Plaza España
El mismo escultor, se encargó de realizar la figura de Frey Nicolás de Ovando, curiosamente colocada en la llamada plaza de España, frente al Alcázar de Colón.

En donde por derecho propio, debería colocarse una efigie del que fuera primer virrey de Indias, don Diego Colón. Ovando nombrado gobernador de las nuevas tierras, se dio a la tarea de trasladar la incipiente ciudad, al otro lado del río, siguiendo el consejo de que era más saludable.

Se dedicó a trazar una ciudad al estilo de los castros romanos, siguiendo los lineamentos de Santa Fe, levantada en ese estilo, para la lucha contra los moros. Además de trazar la ciudad en dameros, empezó a construir casas en bloques de piedra, al comienzo techadas de caña y luego con un techado a base de vigas de caoba y coronado con lozas de barro.

Otorgó solares a sus acompañantes y cada quien se construyó una casa palacio que podía fácilmente ser la envidia de cualquier capital europea.

Fray Bartolomé de las Casas.

Se ocupó de pacificar la isla, ejecutando a los aborígenes rebeldes entre los cuales figuró Anacaona, la cacica más sobresaliente por su bravura. A pesar de su crueldad, le cabe el honor de levantar una ciudad, como ninguna en Europa.

Baquero Turcios también realizó la escultura del padre Bartolomé de las Casas, quien se distinguió por su defensa de los derechos de los aborígenes, hasta lograr que la propia reina Isabel, emitiera un decreto prohibiendo cualquier maltrato en contra de los habitantes originales de estas tierras.

Además, contribuyó a la divulgación de lo acontecido en tierras de Indias, elaborando un relato que constituye otro pilar en nuestro conocimiento de los comienzos de la colonización.

Parque Billini

— Labor loable
La escultura del padre Billini adorna el parquecito que lleva su nombre. Este sacerdote se distinguió por auxiliar a los menesterosos. No sólo los curaba, sino que reunía fondos para auxiliarlos.

Busto de canónigo, parquecito adjunto al Fuerte de San José.

A él se debe la creación de la Lotería Nacional, dedicada en un principio a auxiliar a los olvidados.

*Por MARÍA CRISTINA DE CARÍAS, CÉSAR IVÁN FERIS IGLESIAS Y CÉSAR LANGA FERREIRA