El calor pone en mayor riesgo a personas con determinadas enfermedades

El calor pone en mayor riesgo a personas con determinadas enfermedades
Imagen de archivo de una joeven con calor.

Santo Domingo.– Las personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes, afecciones renales o respiratorias y los adultos mayores deben extremar las precauciones ante las altas temperaturas que se registran en el país, en un período en el que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño vuelven a poner la atención sobre los efectos que el calor prolongado puede tener en la salud.

Aunque las lluvias registradas en las últimas horas pueden ofrecer un alivio momentáneo, la combinación de altas temperaturas y humedad mantiene la sensación de calor y obliga al organismo a realizar un mayor esfuerzo para regular su temperatura.

El impacto va más allá de la incomodidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el estrés térmico puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma y otras afecciones respiratorias, además de aumentar la carga sobre los riñones, por eso, para quienes viven con determinadas condiciones de salud, los períodos de calor requieren cuidados adicionales.

El organismo humano intenta mantener una temperatura estable mediante diferentes mecanismos, entre ellos la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel, sin embargo, cuando la humedad ambiental es elevada, la evaporación del sudor se hace menos eficiente y el cuerpo puede tener mayores dificultades para liberar el exceso de calor.

Esta situación puede provocar deshidratación y someter al corazón, los pulmones y los riñones a un esfuerzo adicional, riesgo que aumenta cuando la persona ya padece una enfermedad crónica o toma medicamentos que pueden alterar la capacidad del organismo para responder a las altas temperaturas.

Mayor riesgo

  • Enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Durante los períodos de calor, el corazón necesita trabajar más para llevar sangre hacia la superficie de la piel y facilitar la pérdida de temperatura. Al mismo tiempo, la sudoración provoca pérdida de agua y sales, lo que puede afectar la presión arterial y favorecer la deshidratación. Las personas con enfermedades cardíacas deben prestar atención a manifestaciones como mareos, debilidad, palpitaciones o sensación de desmayo.
  • Diabetes. Las altas temperaturas también requieren mayor vigilancia entre quienes viven con diabetes. La deshidratación puede afectar los niveles de glucosa y dificultar su control. Además, el calor obliga a prestar especial atención a la conservación de la insulina, otros medicamentos y los equipos utilizados para medir la glucemia, que deben mantenerse según las condiciones indicadas por sus fabricantes.
  • Enfermedades renales. Los riñones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de líquidos y electrolitos del organismo. La pérdida excesiva de agua mediante la sudoración puede aumentar la carga sobre estos órganos. Sin embargo, las personas con insuficiencia renal u otras condiciones que impliquen restricciones de líquidos no deben aumentar su consumo de agua indiscriminadamente. En estos casos, la cantidad adecuada debe establecerse de acuerdo con las recomendaciones de su médico.
  • Enfermedades respiratorias. Las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras afecciones respiratorias también pueden experimentar mayores dificultades durante períodos de altas temperaturas. La OMS incluye las enfermedades respiratorias entre las condiciones que pueden agravarse por el estrés térmico, especialmente cuando el calor coincide con otros factores ambientales que dificultan la respiración.
  • Obesidad. Las personas con obesidad pueden presentar más dificultades para disipar el exceso de calor corporal, lo que incrementa su vulnerabilidad frente al agotamiento por calor y otros trastornos relacionados con las altas temperaturas.
El calor pone en mayor riesgo a personas con determinadas enfermedades
Indomet pronostica aguaceros por una vaguada y altas temperaturas.Archivo.

Edad y medicamentos

Mayo Clinic destaca que los adultos mayores requieren especial atención y señala que las personas mayores de 65 años presentan mayor riesgo de sufrir agotamiento por calor debido, entre otros factores, a que el organismo puede tener más dificultades para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura.

La presencia de enfermedades crónicas, la disminución de la sensación de sed y el uso simultáneo de varios medicamentos pueden aumentar esa vulnerabilidad.

Algunos fármacos también pueden modificar la capacidad del organismo para mantenerse hidratado o responder adecuadamente al calor, entre ellos se encuentran determinados diuréticos y medicamentos cardiovasculares, así como algunos antihistamínicos, antidepresivos y antipsicóticos.

En sus recomendaciones explica: "Esto no significa que deban suspenderse cuando aumenta la temperatura. Ningún medicamento debe dejarse o modificarse por cuenta propia", recomendando a las personas que utilizan estos tratamientos consultar con su médico si requieren medidas adicionales durante períodos prolongados de calor.

Cómo protegerse

La OMS recomienda reducir la exposición al calor durante las horas de mayor temperatura y evitar, siempre que sea posible, las actividades físicas intensas en esos períodos.

  • Permanecer en espacios frescos y ventilados, utilizar ropa ligera y holgada, refrescar el cuerpo y beber líquidos regularmente son algunas de las medidas básicas de prevención.
  • La hidratación, sin embargo, debe individualizarse cuando existen enfermedades cardíacas o renales. Las personas que tienen indicaciones médicas de limitar el consumo de líquidos deben mantener las cantidades establecidas por su profesional de salud.
  • También es conveniente evitar permanecer durante períodos prolongados dentro de vehículos estacionados, reducir la exposición directa al sol y planificar las actividades al aire libre para las horas menos calurosas del día.
  • En el hogar, cerrar cortinas o persianas durante las horas de mayor radiación solar puede ayudar a reducir la acumulación de calor. Cuando las condiciones exteriores lo permitan, abrir las ventanas durante las horas más frescas favorece la ventilación.

Otro aspecto importante es prestar atención a adultos mayores que viven solos, personas con movilidad limitada y pacientes con enfermedades crónicas, quienes pueden necesitar ayuda para hidratarse, trasladarse a un lugar fresco o reconocer tempranamente los efectos del calor.

El calor pone en mayor riesgo a personas con determinadas enfermedades

Señales de alerta

El agotamiento por calor puede manifestarse mediante sudoración intensa, cansancio, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náuseas, calambres musculares o sensación de desmayo.

Ante estos síntomas, la persona debe suspender la actividad que esté realizando, trasladarse a un lugar fresco, aflojar la ropa y comenzar a enfriar el cuerpo.

La situación se vuelve más preocupante cuando aparecen confusión, alteraciones del comportamiento, convulsiones, pérdida del conocimiento o una temperatura corporal muy elevada.

Estos síntomas pueden ser compatibles con un golpe de calor, considerado una emergencia médica, por lo que se debe buscar asistencia inmediata.

Las altas temperaturas no representan únicamente una sensación desagradable. En personas con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, renales o respiratorias pueden convertirse en un factor adicional de riesgo, de ahí la importancia de reconocer la vulnerabilidad individual y adoptar medidas preventivas antes de que aparezcan las primeras señales de afectación.

Sobre el autor

Lady Reyes

Editora de las secciones Vida y Estilo, Salud, Tecnología, Cultura y El Día y la Noche del periódico El Día, con una trayectoria de más de 30 años en el ejercicio profesional.
Es directora y fundadora de Encuentros Interactivos. www.encuentrosinteractivos.do
En 2018, recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Premio Nacional a la Crónica Social, otorgado por la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales.