Disparate convertido en éxito y el culto a los malos ejemplos

José Miguel de la Rosa
José Miguel de la Rosa.

Hace tres años traté en esta columna sobre los modelos de éxito que están inspirando a una parte importante de la sociedad dominicana y el impacto que esto está teniendo en el país. El título de ese artículo es “Los nuevos modelos de éxito”.

Hoy, motivado por la realidad que estamos viviendo, quiero recrear el significado de ese escrito.
Resulta que cada día los valores parecen estar más ausentes, mientras se asumen como normales las inconductas, generando atracción por un grupo de la sociedad que replica, como si se tratara de algo plausible, una serie de acciones que ya son un problema para el país.

Hemos pasado, sin darnos cuenta, de querer ser como alguien que ha tenido logros en los deportes, la música, la escritura, la medicina, etc., a idolatrar a personas que hacen ruido con cualquier disparate, a quienes promueven antivalores, a delincuentes que se convierten en figuras relevantes, a tal nivel que, después de muertos, son convertidos en “leyendas” y símbolos de grandeza que desnudan lo jodidos que estamos.

Y, de paso, han potencializado a la máxima expresión las cualidades que se requieren para conquistar a una mujer: depende de si eres un chucky o un palomo.

El problema es más grave de lo que parece cuando vemos que hay un segmento de la sociedad que va desde la niñez hasta los jóvenes adultos, que se comporta como si nada importara, incluso la vida, porque hacen cosas que reflejan un desprecio por lo más valioso que tenemos.

Y para que vean que no exagero, mencionaré algunos ejemplos: ¿acaso no es un desprecio a la vida andar en una goma sobre un motor? ¿O acostarse (plancharse) en un motor a alta velocidad para una carrera?

Quienes tienen la habilidad y la valentía de realizar esas peligrosas maniobras también son ídolos y modelos entre los que siguen esa práctica, de lo contrario, no encaja porque no corre a na.

Mientras haya gente empeñada en decir y amplificar que no hay que estudiar para ser rico, y muchos así lo crean porque hay maneras de hacer dinero sin coger esa lucha, seguiremos sumergidos en las inconductas propias de la poca educación de personas que creen que, por tener dinero, tienen derecho a hacer lo que les dé la gana.

Sobre el autor

José Miguel de la Rosa

Egresado de la carrera de Comunicación Social, mención Periodismo, por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Posee diplomados en comunicación política, periodismo de datos, periodismo digital, entre otros. Cuenta con más de 13 años de experiencia en el ejercicio periodístico, con cobertura en fuentes clave como el Palacio Nacional, Congreso Nacional, Junta Central Electoral (JCE), justicia, educación, política, policiales, temas comunitarios y económicos, entre otros. Ad...