Después que el palo está dado, ante las quejas de los clientes de las distribuidoras de electricidad, que tienen el grito al cielo por los elevados montos de sus facturas, el Gobierno ha salido a ofrecer explicaciones sobre las causas de esos aumentos.
Suena muy bonito y hasta comprensible para algunos, pero para quienes reciben todos los meses una factura con un aumento significativamente alto, esas explicaciones no significan nada cuando hay que buscar un dinero que no está en el presupuesto de la familia.
Sí, sabemos que con el calor aumenta el consumo, sabemos que el precio del barril de petróleo está afectando a todo el mundo y sabemos que no producimos petróleo y que dependemos de los mercados internacionales.
Todos esos factores los tenemos en contra, al igual que los demás países, pero ya no utilicen eso como la única raíz del problema, porque, como dije anteriormente, para un cliente que pagó 2,500 pesos el mes pasado por su consumo y cuya factura de este mes llegó a 5,500, todas esas explicaciones no representan absolutamente nada.
El impacto empeora cuando se busca un alivio casi inexistente a través de una reclamación, ya que aquí ocurre igual que en la Policía Nacional, donde los agentes investigan a sus propios compañeros cuando cometen alguna falta contra la población.
Eso mismo ocurre en el sistema, compuesto por las EDE, Protecom y la Superintendencia. Se hace la reclamación en la distribuidora correspondiente, se tiene que pagar un adelanto del 50 %, los mismos técnicos que hicieron la medición van a verificar el contador y el consumo y, al final, el cliente siempre pierde y la distribuidora gana.
Luego, el cliente se va a Protecom y allí termina perdiendo el tiempo y el caso, porque es más fácil que un político de la oposición le reconozca algo bueno al Gobierno que Protecom le dé una respuesta favorable a un cliente.
Y, siendo así, quienes han recibido un incremento en sus facturas tienen que buscar ese dinero en cualquier parte, porque en lo que sí se debe reconocer la eficiencia es en cortarle la energía a los clientes un minuto después de vencido el plazo.
Siempre piedras para los más chiquitos. Pero quizá eso sólo sea percepción de los clientes, porque la factura energética no ha subido desde el año 2022.
Además, todo lo que ocurre ahora es justificable porque hay factores externos que inciden, contrario al pasado, cuando todo era motivo de duras críticas. !Cuánto abuso!
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