Del hogar al aula: claves para acompañar a los niños en su adaptación al nuevo año escolar

  • Especialista plantea además que los padres pueden tomar la iniciativa de contactar a alguna familia del nuevo curso para propiciar un encuentro antes del inicio oficial de las clases

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SANTO DOMINGO.– El regreso a clases no solo implica preparar uniformes, mochilas y útiles escolares. Para muchos niños, especialmente los que entran por primera vez a un centro educativo o cambian de nivel o colegio, representa también un proceso de adaptación emocional que requiere acompañamiento de padres y tutores.

De cara al inicio del año escolar 2025-2026, la neuropsicóloga clínica Melody Arias recomienda a las familias comenzar con anticipación la preparación para que la transición del hogar al aula sea gradual y positiva.

La especialista explicó a El Día que uno de los primeros pasos consiste en establecer una rutina diaria que involucre al niño y le permita sentirse parte del proceso.

“Es clave comenzar por una rutina que involucre al niño, incluso de forma simbólica, para que sienta que tiene participación en las decisiones”, señaló Arias, al referirse a aspectos como los horarios para dormir y despertar.

Anticipar, incluir y validar

Para los niños que ingresan por primera vez a la escuela, especialmente los más pequeños, Arias recomienda visitar previamente el centro educativo, conocer las instalaciones, a los maestros y, si es posible, a otros estudiantes.

La intención es evitar que el primer día represente un cambio abrupto del entorno familiar a uno completamente desconocido.

“Que el niño conozca el espacio, a las maestras, a los otros niños. Que no sea un cambio abrupto del entorno familiar al escolar”, explicó.

También aconseja practicar separaciones breves y programadas antes del inicio de clases. Por ejemplo, dejar al niño durante un período corto al cuidado de un familiar o una persona de confianza.

Esto permite que comprenda que sus padres pueden ausentarse, pero regresan, una experiencia que puede contribuir al desarrollo de un apego seguro.

En el caso de los niños en edad preescolar o escolar que comienzan por primera vez, otra herramienta útil son los calendarios visuales, que permiten contar los días que faltan para el inicio de clases y anticipar las actividades que vendrán.

La especialista destaca que también es importante escuchar las preocupaciones de los pequeños y validar sus emociones.

“A veces un niño no se adapta bien simplemente porque siente que no ‘cerró’ sus vacaciones como él quería. Escuchar y validar eso puede marcar la diferencia”, sostuvo.

Hacerlos parte de los preparativos

La preparación para el regreso a clases también puede convertirse en una oportunidad para fomentar la autonomía.

Arias recomienda involucrar a los niños en decisiones acordes con su edad, como la elección de la mochila, la lonchera o algunos útiles escolares, siempre dentro de las posibilidades económicas de la familia.

“Si ellos eligen su mochila o su lonchera, dentro del presupuesto familiar, se sienten parte del proceso y eso genera entusiasmo”, explicó.

Cuando llega un nuevo nivel escolar

El paso de un nivel educativo a otro puede traer consigo nuevas responsabilidades, horarios, reglas y exigencias académicas.

Por eso, la especialista considera importante anticipar los cambios y explicar a los niños qué encontrarán en la nueva etapa, sin enfocarse únicamente en las dificultades.

“Hay que anticipar los cambios, explicar lo que viene. Si antes dormían siesta y ahora no, o si ahora tendrán más tareas, hay que decirlo claramente, pero también acompañarlo con los aspectos positivos: nuevas actividades, nuevos amigos, un patio más grande…”, señaló.

Arias también llamó a los padres a moderar sus expectativas durante los primeros meses.

“Los primeros dos meses son de adaptación. Puede que no todo salga perfecto académicamente, y eso no significa fracaso. Hay que ser flexibles sin dejar de acompañar”, indicó.

En la adolescencia, acompañar sin imponer

Cuando el estudiante pasa a secundaria, la adaptación puede estar marcada por una mayor necesidad de independencia.

En estos casos, Arias recomienda establecer una negociación estructurada, que reconozca la autonomía del adolescente, pero al mismo tiempo mantenga límites y responsabilidades claras.

“Debemos reconocer su necesidad de autonomía, pero dejar claro que esta conlleva consecuencias naturales”, explicó.

De esta manera, los padres pueden establecer acuerdos relacionados con los horarios de sueño, el uso de dispositivos electrónicos y las responsabilidades escolares, procurando que las consecuencias estén relacionadas con las decisiones tomadas por el propio adolescente.

¿Qué hacer cuando cambia de colegio?

Un cambio de centro educativo, ya sea por una mudanza, razones económicas u otras circunstancias familiares, también puede generar incertidumbre.

En estos casos, las habilidades sociales pueden facilitar la integración del estudiante en su nuevo entorno.

“Hay que enseñarle cómo integrarse: a quién saludar, cómo pedir ayuda, cómo compartir una merienda”, recomendó Arias.

La especialista plantea además que los padres pueden tomar la iniciativa de contactar a alguna familia del nuevo curso para propiciar un encuentro antes del inicio oficial de las clases.

“Si el niño tiene al menos una cara conocida, el primer día será mucho más fácil”, afirmó.

Una transición que requiere paciencia

El regreso a clases supone cambios importantes en la rutina familiar y en la vida cotidiana de los estudiantes. Para Arias, acompañar ese proceso implica anticipar los cambios, escuchar las emociones de los niños, involucrarlos en las decisiones y mantener expectativas realistas.

Más que exigir una adaptación inmediata, la recomendación es permitir que cada estudiante avance a su propio ritmo, con límites claros y el respaldo necesario para enfrentar las nuevas experiencias.

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Sobre el autor

Edilí Arias

Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sensible en sus reportajes.