¿De quién es la culpa?
En los últimos años la prensa deportiva dominicana ha concentrado la casi totalidad del espacio del que dispone a destacar informaciones concerniente a deportes profesionales, en especial el béisbol de Grandes Ligas y baloncesto de la NBA. Esto se explica en el descenso increíble que ha experimentado el deporte de aficionados en todos los aspectos.
Ejemplos están al por mayor y al detalle, siendo los dos más notables los torneos de béisbol y baloncesto superiores del Distrito Nacional.
Ambos espectáculos, hace unos años, tenían tanto arraigo que entre cronistas se suscitaban muchas polémicas sobre si estos tenían igual o más incidencia que los torneos profesionales.
La prensa radial, escrita y televisiva daba hace unos años un gran despliegue a las actividades amateurs, situación que prácticamente ha desaparecido. El Palacio de los Deportes, que en los actuales torneos superiores está prácticamente vacío, hace más de una década no daba abasto para albergar a los miles de fanáticos seguidores de los equipos que participaban.
Algo parecido ocurría hace unos 30 años con el torneo de béisbol superior, donde el estadio Quisqueya se abarrotaba de bote en bote. ¿Se podría decir que la prensa es la culpable de la escasa cobertura que está recibiendo el deporte de aficionados? Decididamente No.
Si la cobertura a los deportes aficionados ha ido mermando con el tiempo, la principal responsabilidad corresponde a la dirigencia deportiva, que en los últimos años no ha parido atletas de primer orden. Esa situación, como es natural, provoca el desinterés de los aficionados y, como es lógico, de la prensa. Ya no existen atletas con el carisma de un Iván Mieses, Hugo Cabreda, Vinicio Muñoz, Evaristo Pérez, Frank Prats, por solo citar algunos del básket. En béisbol, Bebé Guerrero, Piñao Ortiz, Diego Hurtado Brugal, Quique Cruz, Iván Crispín, Jhonny Olivo, Wilfredo Fernández y Diógenes Belliard, por solo citar algunos.