Santo Domingo.- El bienestar no depende únicamente de comer saludable o hacerse chequeos médicos: dormir bien, moverse, cuidar las relaciones, desconectarse de las pantallas y prestar atención al entorno también pueden tener un impacto importante en la salud.
La idea cobra especial relevancia durante la Semana del Bienestar 2026, que inicia este lunes 14 de septiembre bajo el lema “40 años de la Carta de Ottawa: juntos seguimos promoviendo la salud”, una iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que este año recuerda que estar saludable va mucho más allá de la ausencia de enfermedad.
La OPS señala que las condiciones en las que las personas nacen, crecen, estudian, trabajan, viven y envejecen influyen en su salud, incluso identifica entre los nuevos desafíos el cambio climático, los entornos digitales y las transformaciones sociales.
En medio de jornadas largas, calor, tapones, compromisos, pantallas y notificaciones constantes, cuidar el bienestar puede parecer una tarea adicional, sin embargo, algunas de las acciones que pueden ayudar son mucho más sencillas y cotidianas de lo que pensamos.
Dormir también es salud
Dormir no debería entenderse únicamente como el tiempo durante el cual dejamos de trabajar, ya que el descanso adecuado permite al organismo recuperarse y también tiene efectos sobre la mente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que dormir lo suficiente es importante para el cuerpo y el cerebro y recomienda, entre otras medidas, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, procurar un espacio tranquilo y confortable y limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
Esto también implica reconocer que estar acostado no siempre significa estar descansando. Revisar el teléfono hasta quedarse dormido, despertarse repetidamente durante la noche o llevar las preocupaciones laborales a la cama pueden interferir con la sensación de recuperación.
1. Moverse aunque no vaya al gimnasio
El bienestar tampoco exige necesariamente una rutina deportiva complicada.
Caminar, subir escaleras, realizar tareas domésticas, desplazarse a pie cuando sea posible o interrumpir los períodos prolongados sentado también cuentan como movimiento.
La OMS establece que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y recomienda para los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, además de limitar el tiempo sedentario.
La actividad física regular también está asociada con beneficios para la salud cardiovascular, el sueño y el bienestar mental.
La clave puede estar menos en proponerse cambios drásticos y más en encontrar oportunidades para moverse durante el día.
2. Cuidar las relaciones
Llamar a un familiar, conversar con un amigo, compartir una comida sin teléfonos o reservar tiempo para las personas importantes puede parecer algo exclusivamente emocional, pero las relaciones sociales también forman parte de la salud.
La OMS estima que aproximadamente una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad, y advierte que la desconexión social puede afectar tanto la salud física como la mental.
Mantener vínculos significativos, por tanto, no debería considerarse simplemente entretenimiento o algo que hacemos cuando queda tiempo.
Dentro de una agenda saturada, hacer espacio para los demás también puede ser una forma de autocuidado.
3. Darle descanso a la mente digital
El teléfono despertador también es calendario, oficina, periódico, cámara, televisión y puerta de entrada a las redes sociales.
La consecuencia es que resulta cada vez más difícil establecer una frontera clara entre estar conectado y estar disponible permanentemente.
La propia OPS incluye los entornos digitales entre los factores emergentes que deben considerarse al hablar de promoción de la salud en 2026.
No necesariamente se trata de abandonar la tecnología, sino de recuperar ciertos límites: evitar llevar cada notificación a la cama, establecer momentos sin teléfono, silenciar alertas que no sean necesarias y permitir que existan espacios del día sin estímulos digitales.
Incluso el consumo continuo de noticias puede incrementar el estrés en algunas personas, por lo que la OMS aconseja limitarlo cuando se percibe que está teniendo ese efecto.
4. Mirar el entorno
Hay factores que afectan el bienestar y que no dependen exclusivamente de las decisiones individuales.
El ruido, las altas temperaturas, la contaminación, las condiciones de la vivienda, los largos desplazamientos y la disponibilidad de espacios donde caminar o compartir también pueden influir en cómo nos sentimos.
En estos días de temperaturas elevadas en República Dominicana, por ejemplo, el calor es mucho más que una incomodidad.
La OMS advierte que el estrés térmico puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, afecciones respiratorias y problemas de salud mental, además de afectar el descanso y la productividad.
Pequeñas acciones como buscar espacios frescos, reducir la exposición durante las horas de mayor temperatura, hidratarse adecuadamente y procurar ambientes apropiados para dormir pueden convertirse también en medidas de bienestar.
5. Reservar tiempo para no producir
Una agenda completamente ocupada puede transmitir sensación de productividad, pero no todo momento libre necesita convertirse en otra tarea pendiente.
Leer por placer, caminar, escuchar música, conversar, permanecer unos minutos en silencio o simplemente hacer algo que no persiga un resultado también puede ayudar a establecer pausas dentro de jornadas sobrecargadas.
El autocuidado, de acuerdo con la OMS, incluye acciones y hábitos que permiten a las personas mantener y promover su propia salud, entre ellos una alimentación saludable, actividad física, sueño suficiente y conexión con otras personas.
El bienestar, por tanto, no necesariamente comienza con una transformación radical de la rutina, a veces empieza con algo mucho más pequeño: dormir un poco mejor, levantarse de la silla, apagar el teléfono, llamar a alguien querido o concederse unos minutos sin la obligación de estar haciendo algo.
A 40 años de la Carta de Ottawa, el mensaje que recupera la OPS sigue siendo vigente: cuidar la salud no es únicamente tratar la enfermedad, sino también crear las condiciones que permitan a las personas vivir mejor.
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