Capucha criminal

http://eldia.com.do/image/article/143/460×390/0/0C219F4B-4A8D-45FC-B3AD-50E5EC01A185.jpeg

El asesinato del Coronel Julián Suárez Cordero muestra el lado más sórdido de la sociedad dominicana, al igual que todos los jóvenes asesinados por la Policía Nacional en diversos momentos.

No fue un hecho político, ni una protesta social, fue un vulgar crimen amparado en capuchas que escoden un sicariato que enarbolando causas aparentemente justas orquestadas por antisociales que no valoran la vida humana, igual que muchos jefes y agentes policiales son simples criminales uniformados.

La sociedad dominicana alberga en su seno asesinos que desde diversos sectores no reconocen la dignidad humana, ni el espacio de la democracia como medio digno para resolver las diferencias válidas en el espacio público.

Desde la protesta estudiantil, los movimientos sociales, los cuerpos policiales, el narcotráfico, el bandolerismo común y hasta la acción política, se esconden asesinos que son un grave peligro para el Estado de Derecho.

Las capuchas han pasado a ser el símbolo de la violencia social juvenil, unas veces por la presión ejercida sobre los más pobres -condenable totalmente- y en otras por asesinos que esconden su rostro para actuar.

La respuesta del Estado debe ser aplicar las leyes, no responder con el ojo por ojo, por que al final terminaremos ciegos. Hay un hermosa experiencia de protesta social que no recurre a la violencia, como el caso de la cementera o el 4%. Menciono estas dos por sus notables éxitos.

Ni la sociedad dominicana, ni el Estado, deben dejarse ahogarse en una orgía de sangre que es enemiga de la Democracia y los derechos ciudadanos.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.