Apagones en el Metro
La de ayer debe de haber sido la cuarta ocasión, sólo este año, en que una falla eléctrica en el Metro de Santo Domingo le causa retrasos a miles de personas que por cercanía, seguridad, economía y rapidez, prefieren este servicio para moverse en una ciudad en gran medida paralizada a cualquier hora.
Si se piensa el tamaño del Gran Santo Domingo, cualquier observador puede concluir que es un servicio limitado.
Y lo es, en realidad; pero su eficiencia y confiabilidad deben ser conservadas para beneficio de alrededor de 400 mil usuarios que tiene cada día en promedio este medio masivo de transporte.
Según testimonios de algunas personas, salen cada día de sus hogares antes de las seis de la mañana y están en sus lugares de trabajo con la anticipación necesaria para comer el desayuno y proceder a su cotidianidad sin haber hecho “mala sangre” en el trayecto por tapones, temeridades de conductores ni las incomodidades del concho.
De acuerdo con la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, las autoridades tienen abierta una investigación de las causas del percance en las líneas 1 y 2, con el interés de determinar si tuvo su origen en un asunto técnico o en alguna otra situación.
Una falla de este tipo pudiera ser pasada por alto, pero cuatro en lo que transcurre de 2026 es como para buscar las causas y erradicarlas.
Cientos de miles de personas que usan cada día este medio, lo merecen.
Ser usuario del Metro ha venido a ser una suerte de privilegio para una parte, así sea pequeña, de la población.
Mantener este servicio sin menoscabo es un deber, particularmente ahora que ha sido concluida una ampliación y anunciado el inicio de construcción del Monorriel, llamado a confluir con la red del Metro.
