Mayo marcado por casos de violencia contra niños y adolescentes
- Crímenes, abusos y agresiones reabren debate sobre la protección infantil en República Dominicana
Santo Domingo – Durante el mes de mayo, distintos hechos violentos que involucraron a niños y adolescentes encendieron nuevamente las alarmas en República Dominicana, dejando al descubierto problemáticas vinculadas a la violencia intrafamiliar, la falta de atención emocional y las debilidades en los sistemas de protección infantil.
Casos de asesinatos, presuntos abusos sexuales, agresiones físicas y muertes dentro de centros de protección estatal han ocupado titulares en las últimas semanas, generando preocupación entre especialistas y la sociedad civil.
Uno de los hechos que más conmoción causó fue el asesinato del niño Raudiel Steven Martínez Corporán, de 10 años, quien fue encontrado muerto en una cañada de Hato Damas, en San Cristóbal, tras haber sido reportado como desaparecido. Por el hecho, las autoridades investigan a varios adolescentes.
Otro caso que provocó indignación fue la muerte de una adolescente de 14 años dentro de un hogar de paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), ubicado en San Antonio de Guerra. Las investigaciones preliminares indican que otras menores habrían estado involucradas.
A estos hechos se suma el asesinato de la adolescente Abril de Jesús Puello, de 16 años, hallada estrangulada el pasado 22 de mayo en una finca del sector Los Arrayones de Básima, en Villa Altagracia. El principal sospechoso es Raudy Jiménez Dicent, de 24 años.
En Santo Domingo Este también se registró la muerte de Diana Elena Evangelista, de 18 años, quien falleció tras recibir múltiples heridas de arma blanca presuntamente ocasionadas por su novio. Familiares denunciaron que la joven era víctima de acoso y control constante.

El psicólogo clínico Dioscoride Paulino explicó que muchos de estos casos son reflejo de conflictos emocionales y familiares que permanecen ocultos durante años.
“Los hechos violentos que vemos en niños y adolescentes rara vez surgen de la nada”, expresó el especialista, al considerar que generalmente son el resultado de “procesos emocionales, relacionales y familiares que llevan tiempo desarrollándose en silencio”.
Paulino indicó que uno de los principales errores de muchas familias es esperar señales evidentes antes de detectar que un menor atraviesa una situación de riesgo.
“Los niños y adolescentes rara vez expresan el sufrimiento de forma directa. Muchas veces lo expresan a través del comportamiento”, sostuvo.
El especialista señaló que cambios bruscos de conducta, aislamiento, irritabilidad, agresividad, miedo excesivo, alteraciones del sueño o conductas sexualizadas inapropiadas para la edad pueden representar señales de alerta.
Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer la comunicación emocional dentro del hogar.
“La comunicación es fundamental. Pero comunicarse no es solamente hablar. Es construir un espacio donde el niño pueda existir sin miedo”, afirmó.
Paulino advirtió que muchos menores dejan de expresar lo que sienten cuando perciben que serán juzgados o castigados.
“Cuando un niño siente que será invalidado por lo que siente, deja de mostrar lo que realmente le pasa”, manifestó.

Desde el punto de vista psicológico, el especialista explicó que crecer en ambientes marcados por violencia, tensión o abandono emocional puede afectar profundamente el desarrollo de niños y adolescentes.
“La violencia no siempre deja marcas visibles. A veces deja formas de pensar, sentir y relacionarse”, expresó.
Añadió que muchos adultos arrastran heridas emocionales originadas en la infancia y terminan reproduciendo patrones aprendidos dentro del hogar.
Sobre las medidas necesarias para prevenir situaciones de violencia, Paulino consideró que las familias deben fortalecer la presencia afectiva, los límites sanos y la educación emocional.
“Los niños necesitan cariño, pero también necesitan dirección”, señaló.
Además, indicó que la crianza respetuosa no debe confundirse con permisividad y destacó la importancia de corregir sin humillar y escuchar sin minimizar las emociones de los hijos.
Ante los recientes hechos ocurridos en el país, el psicólogo hizo un llamado a las familias dominicanas a prestar mayor atención a la salud emocional de niños y adolescentes.
“No podemos seguir creyendo que cuidar a un niño es solamente alimentarlo, corregirlo o protegerlo físicamente. Necesita seguridad emocional”, expresó.
El especialista sostuvo que la sociedad enfrenta un problema cultural y emocional más profundo relacionado con la normalización de la violencia y la desconexión afectiva.
“La violencia no comienza con un golpe. Comienza cuando una persona aprende que sus emociones no importan”, concluyó.
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