Sábado, 21 de julio, 2018 | 11:01 am

Tradiciones de Año Nuevo que van en decadencia

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Santo Domingo.– La tradición de  “bateo y corrido”  en las celebraciones de Año Nuevo poco a poco  ha ido quedando atrás  y cada vez es menor la cantidad de personas que se queda hasta que salga el sol  en establecimientos de expendio de bebidas alcohólicas como colmadones, discotecas, drinks o parques.

En la mañana de este lunes primero de enero reporteros de este diario recorrimos diversos sectores del Gran Santo Domingo y solo en algunos puntos se notó que  había personas compartiendo tragos y en algunos casos aprovecharon para improvisar un “cocinao” que para muchos, sirve de puente para seguir la rumba.

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El popular sancocho que se cocina en medio de la calle y que es esperado con ansias por quienes están bebiendo, aunque no hayan aportado  ni uno para comprar los ingredientes, también es parte del ‘coro sano’ que comienza en la noche y termina en el día.

Años atrás era frecuente  ver como la gente permanecía en los  centros de diversión, desde la noche del 31 de diciembre, hasta las 12:00 del mediodía del inicio de año, pero eso ha cambiado porque aunque muchos salen a festejar, no todos optan por permanecer  más allá del  borde de la madrugada.

Otra de las cosas que no vemos como en años anteriores son los borrachos, cuya ‘juma’  les hace olvidar hasta el nombre y no les permite  llegar a sus hogares por sí solos, razón por la que  tienen que amanecer tirados en el lugar que caen ‘muertos de un jumo’, o ser auxiliados por amigos y familiares.

Para quienes tienen que trabajar  y recorrer las calles el primer día del año, no hay mejor satisfacción que la de no encontrarse con los odiosos tapones que  hacen perder mucho tiempo, además del alto nivel de estrés que causa lidiar con el tránsito en las vías de Santo Domingo.

La mañana de este lunes las principales calles del Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo lucían casi desoladas, algo que  podemos ver pocas veces al año.

A partir de mañana se reinician las labores cotidianas y todo vuelve a la normalidad, aunque todavía falta el día de los reyes, que por más grito que usted dé porque no le queda ni un chele, tiene que buscar hasta prestado para comprar juguetes  caros que no duran más de una semana.