Vive para ti (4-4)
Yo no soy víctima, eso no me pasa a mí, yo lo dejo cuando quiera, yo no aguanto eso y así podría seguir enunciando una cantidad de frases que sustentan una relación de esclavitud y violencia en nuestras sociedades, y que no facilitan el paso a la búsqueda de ayuda.
No es raro que estas mujeres sean tildadas de aguajeras, porque hablan y hablan de sus sufrimientos y no terminan de salir del círculo de la violencia que las amarra, de ahí que muchas se reprimen para no ser enjuiciadas como allantosas porque no ven una solución a sus problemas, en especial las más católicas, las cuales están convencidas de que cada quien tiene una cruz y debe cargar con ella.
Es cierto que nuestra sociedad no está lista para abrir los brazos a estas familias, pero es fundamental que sigamos predicando.
Según Yanira Lara, directora ejecutiva del PACAM, salir del círculo de la violencia puede tomar en promedio 15 años y otras veces cuesta la vida.
Seamos oídos para estas mujeres, aun cuando creamos que no podemos hacer nada; ya lo estamos haciendo.
Cuando una mujer externaliza su situación y lo vuelve a hacer una y otra vez, y es alentada a empoderarse, su cerebro va registrando, poco a poco, esas informaciones hasta que un día se produce el salto.
Es preciso recordar que en mayor medida, por el otro lado, su opresor procura mantenerla aislada, silenciada y lavando permanentemente su cerebro.