Vive para ti (3 de 4)

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Cada vez es mayor la tasa de divorcios que existe en las diferentes sociedades, en especial las subdesarrolladas.

No es raro que se le adjudique la culpa a que, hoy en día, las mujeres tienen mayores oportunidades de estudiar y prepararse para la libertad financiera, a pesar de que aún enfrenta el hecho de que, a pesar de estar más preparadas que muchos hombres, recibe menos remuneración ante las mismas responsabilidades.

En los años que me formaba como mujer recuerdo a las madres, incluida la mía, que decían a nuestra generación, como un estímulo para prepararnos, que debíamos estudiar para tener un buen trabajo y no aguantarle nada a un hombre.

Ya sabemos, y todavía impera el hecho de que si es el hombre quien busca el sustento y la mujer lleva el hogar, ella está subyugada al macho.

Esa mujer es juzgada como una cómoda, que vive a costilla del marido y que sus funciones son insignificantes, muchas veces podrá manejar dinero de las arcas familiares, pero solo como una administradora o contadora que lo recibirá, lo registrará, lo depositará todo conforme a los requerimientos del jefe, sin el derecho a opinar, “porque no lo sudó”.

Como decían nuestras madres y hoy día nosotras repetimos a las nuevas generaciones, es indispensable que las mujeres se preparen, para que no toleren estas situaciones tan solo por el dinero.

El matrimonio es un contrato de igualdad entre dos iguales, no como le escuché decir a un hombre entre carcajadas: “mi mujer y yo estamos 50-50: ella lava, yo ensucio… ella cocina, yo como…”.

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