Violencia intrapartidaria
La sociedad dominicana hoy día es más sensible de la violencia intrafamiliar que nunca antes.
Nos duele descubrir en la prensa que muchos hombres golpean y matan a las mujeres y niños que tienen cerca.
Los intentos para frenar esos crímenes todavía no logra detener tan nefasto fenómeno social.
La violencia es el problema. Que destaquemos su ocurrencia en el ámbito familiar es grave, pero no la diferencia substancialmente de la violencia de la policía contra los jóvenes de los barrios pobres, la violencia de los sicarios contra relacionados del narcotráfico, la violencia de los delincuentes contra los ciudadanos de a pie o la violencia a que asistimos el pasado domingo en el local del PRD.
El que es capaz de disparar contra otra persona simplemente porque difiere de su respaldo a diferentes candidaturas en el seno del PRD tiene las condiciones para agredir a su esposa o novia, golpear a sus hijos, atracar para ganar dinero o ser un sicario.
La violencia es el demonio que tiene muchas cabezas, pero un mismo cuerpo. Muchos militantes violentos de las izquierdas terminaron siendo matones de la derecha o sicarios del narcotráfico.
La sociedad dominicana merece que la violencia sea erradicada de sus familias, de las calles, de los barrios, de los partidos políticos. Merecemos un partido político de oposición muy diferente al que escenificó una orgía de violencia en pleno Santo Domingo el domingo pasado.
Ojalá que el liderazgo del PRD que se mantuvo ajeno a lo acontecido purgue de sus filas a esos matones y sus cabecillas.