Vacío existencial (2 de 2)

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Respondió Jesús y le dijo: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4:13-14

El vacío existencial ocurre en la medida en que el individuo no construye sus días a la luz de Dios, desechando la idea de que él lo puede lograr todo solo.

La persona que toma el sol en las etapas más sublimes de su vida, teniendo en cuenta solamente la inmediatez del momento, la búsqueda de sensaciones y sentimientos arraigados en los placeres y olvidándose de lo trascendental, llegará a un punto de aburrimiento total en su vida, lo cual se toma como el peor de los males… un vacío que solo lo llena Dios.

Cuando reflexionamos acerca de la drogas, el alcohol, el sexo ilícito, los viajes, las modas, la música, no pueden sustituir el lugar de Dios. El hombre tiene que buscar la plenitud de Dios para ser llenado de él, veamos lo que dice Efesios 3:19: “…y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.

Cuando es llenado este vacío existencial, entramos en un proceso que involucra la renovación y transformación de nuestra vida. Esta transformación sólo es posible a través del Espíritu Santo.

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”(Efesios 4.22-23).

¿Cómo ocurre este proceso de renovación de nuestra mente? Este requiere la exposición al lavado de regeneración a través del Espíritu Santo y la Palabra de Dios.

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El Día

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