Vacas
Una vez más, la semana pasada y a consecuencia de una desafortunada expresión del bachatero Anthony Santos, volvió el tema del tirano Trujillo, las loas a su figura y la ridícula disposición que prohíbe siquiera mencionarlo.
¿Cómo es posible que los policías del pensamiento no hayan reparado en que en la medida que intentan hacer desaparecer 30 años de historia dominicana, en esa misma medida, las jóvenes generaciones conscientes de la existencia de ese periodo, hurgarán aún más para forjarse su propia y libérrima opinión?
¿Por qué de una vez por todas no se convoca a una discusión de tú a tú, en un ejercicio de raciocinio, sin pasión (sé que es difícil), entre aquellos que resaltan la figura de Rafael Leónidas Trujillo Molina y los que con sobradas razones maldicen el día en que nació?
Aún recuerdo cuando hace un tiempo, en una vista pública, hicieron salir del Congreso a su nieto. Me hubiera gustado más que lo dejaran escuchar las cosas que hizo su abuelo, y el tener la posibilidad de rebatir, según su convicción, los hechos imputados.
Más aún, si éste quería hacer un museo, lo ideal hubiera sido que el Estado coordinara su instalación, ¿saben cómo? en el mismo inmueble, un ala que se llamara Era de Trujillo, y en otra ala, de la resistencia y lucha por la libertad. Cada visitante, sacaría al salir del mismo, sus propias conclusiones.
¿Cuándo analizaremos cada uno de los héroes; algunos de los cuales vivieron de ése, a quien ahora prohíben mencionar; ayudaron o festejaron el día que lo asesinaron y ahora viven de su muerte?
¿Cuándo contabilizaremos cuánto se llevó la familia Trujillo cuando partió del país y cuánto tienen algunas honorables familias que conservaron para sí lo que con el patrimonio de todos los dominicanos se creó?; me refiero a las mismas familias que donaron para un museo que debió resistir esas y otras donaciones, sobre todo, si provienen de aquellos que han invadido suelo patrio.
¿Cuándo abordaremos sin reservas el papel que jugaron los organismos de inteligencia de los Estados Unidos de América en la trama para derrocar al régimen; quién o quiénes eran sus contactos, quién recibió las armas utilizadas o si se hubieran atrevido sin el apoyo del imperio?
¿Cuándo contabilizaremos fríamente los muertos de la tiranía y la ausencia de derechos, sobre todo de libertad, y compararemos la existencia de derechos precarios y relativa libertad con los muertos que se generan en el país más corrupto del mundo, el segundo en que más fallecen personas en accidentes de tránsito, el antepenúltimo en educación, uno de los lideres en homicidio per cápita, el que menos confía en su policía y, últimamente, etiquetado el almacén de droga del Caribe?
Finalizando, acabo de leer que el nieto niega que su abuelo ordenara el atroz crimen de las hermanas Mirabal. Si él lo cree así pues que aporte las pruebas y despeje, de una vez, una pregunta que desafía la lógica: ¿para qué asesinar las mujeres de unos hombres que ya se tenían presos?
Mientras, seguimos repitiendo la misma resaca trujillista: de indignación en indignación cada cierto tiempo, mientras en la propia sociedad se enquistan las condiciones que promueven la aparición de un nuevo Trujillo y sobre lo cual los héroes no dicen ni pio. ¿Acaso alguien ha visto un comunicado de éstos demandando esclarecer el hoyo fiscal o pidiendo justicia para los corruptos?
Quieroooo rabooo!!!
Pero cuidao con mencionar a Trujillo!
Es un permanente rumiar, cual vacas.