Una celada

Para cualquiera de los partidos políticos de la oposición debe ser una tarea engorrosa esto de verse comprometidos con el Gobierno a dar ideas, o discutirlas, acerca de la mejor manera de enfrentar los efectos locales de la guerra en Medio Oriente, particularmente por lo que tiene que ver con el alza en los precios de los combustibles.

Lo cómodo es sentarse a la sombra de una mata a esperar cómo se las arregla con la inflación, las alzas en las tarifas del transporte, grito de los transportistas para que les den subsidios y con las tarifas del servicio de energía eléctrica.

Pero el Gobierno se les adelantó con una invitación a dialogar para proponer medidas. Es, desde luego, difícil sacarle el cuerpo a un convite con el que se trata de evitarle sufrimientos a la población, pero que tiene una celada de ajedrecista, porque le cerraría a la oposición política la vía para hacer críticas a las medidas adoptadas, que por muchas explicaciones, siempre causan disgustos.

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