Admito que fallé en el vaticinio de que el cubano Guillermo Ringondeaux iba a perder por decisión el pasado sábado ante el filipino Nonito Donaire.
Lo creí así, porque el cubano durante toda su trayectoria como profesional ha empleado las mismas argucias que durante su dilatada trayectoria en el amateurismo.
El cubano es un verdadero especialista en lanzar uno o dos golpes de poca contundencia, para luego emprender la huida.
Se le podría definir, sin temor a equívocos, como un experimentado profesional de campo y pista dentro del cuadrilátero.
Los miles que observaron el combate el pasado domingo no quedaron convencidos de que Rigondeaux se convierta en un fenónemo de mercadeo, debido a que su estilo no agrada, al punto de que en el desarrollo del combate fue abucheado en varias ocasiones.
Pero hay que decir también que el filipino Donaire estaba sobredimensionado por la prensa, en especial la televisión.
Demostró en esa pelea que es un bluff.
RADARES. El viernes, Javier El Abejón Fortuna expone su título pluma ante Miguel Zamudio, en el Tropicana Casino & Resort, en Atlantic City,