Un proyecto ambicioso
¿Podrá funcionar con éxito la Liga Nacional de Baloncesto que arranca la próxima semana?
¿Se sumará un público con cierto nivel educacional y económico a un evento que en los últimos años ha sido invadido en todos los aspectos por el tigueraje?
¿Será posible reunir a jugadores con la calidad necesaria para que los fanáticos se interesen en asistir a los partidos, tanto en la Capital como en el interior del país?
¿Quedarán solucionados los inconvenientes con el aire acondicionado, el parqueo y la seguridad en el Palacio de los Deportes?
¿Comenzarán los encuentros a la hora señalada para que la prensa tenga la oportunidad de darle una buena cobertura?
Se cumplirá ahora la promesa de transmitir todos los juegos por televisión?
Esas son parte de las tantas interrogantes que se suscitan con motivo de este evento, que por lo menos el equipo de la Capital parece que tiene totalmente bajo control.
Es una buena noticia, porque no hay duda que el baloncesto, aunque usted no lo crea, tiene en el país, tanto o más practicantes que el béisbol.
En un encuentro ayer con los ejecutivos del equipo Leones de Santo Domingo, Eduardo Najri y José Miguel Bonetti, quedó claro que la situación está bajo absoluto control, y que la calidad del espectáculo está asegurada en todas sus partes.
Si es así, que a nadie le quepa la menor duda que estamos en el comienzo de un periodo de oro para el baloncesto dominicano, que tanto lo necesita.