Un paso reconciliatorio

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Las suspensiones de por vida son violatorias a la Constitución y a los derechos humanos.

Cuando la Liga de Béisbol suspendió de por vida, el 17 de enero de 2010, al dirigente del Licey José Offerman, por golpear la noche anterior al árbitro Daniel Rayburn, se estaba ante un acto bochornoso.

Y no era la primera vez que la Liga aplicaba ese tipo de sanción, ya que años antes lo había hecho con Ernesto -Monchín- Pichardo, presidente del mismo equipo, cuando decidió retirar a los jugadores importados, aunque más tarde también lo perdonó.

Entiendo que encaja dentro de los cánones humanitario y de justicia la decisión de Leonardo Matos Berrido de dejar sin efecto la pena contra Offerman, que, quiérase o no, en cierta medida se puede definir de “draconiana”.

Sin embargo, hay que señalar que esa medida a favor del exdirigente se veía venir, debido a que el 25 de mayo de 2012 la Liga le permitió dirigir un equipo de niños patrocinado por el Licey.

La disciplina es fundamental, y la sanción debe servir de ejemplo a los demás, de que la autoridad se respeta , sin embargo, su revocación es muy humana, por lo que felicito a la Liga y a Matos Berrido.

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