Un paso gigante
Resultó un éxito indiscutible la reapertura del boxeo en el estadio de los Yankees el pasado sábado.
Ese es un escenario que ayudará en grande a que ese deporte incremente significativamente su popularidad en New York y todo el mundo. En ese estadio no se realizaban combates desde septiembre de 1976, cuando Muhammad Alí derrotó a Ken Norton.
Es importante que el boxeo de primer orden se acerque más a la fanaticada, debido a que desde hace años estaba muy alejado, dado que las grandes carteleras desde hace años se desarrollan en hoteles Cinco Estrellas, ubicados en Las Vegas y Atlantic City. En esa cartelera, donde el boricua Miguel Cotto destronó al campeón, el israelí Yuri Foreman, el árbitro Arthur Mercante Jr. realizó un trabajo sencillamente mediocre, una pena, debido a que heredó muy poco de su padre, un verdadero maestro en esas lides.
A pesar de que Cotto y Foreman eran los estelaristas de la noche, sin duda, el filipino Manny Pacquiao, quien estaba presente, se robó el show.
Su presencia allí no fue casual, es el comienzo de una serie de apariciones que de ahora en adelante también realizará Floyd Mayweather, en promoción y publicidad al combate que sostendrán en los próximos meses.
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