Un menú amplio, equilibrado y variado

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Recomendamos que la dieta sea amplia, equilibrada y variada. En general es muy importante mantener un buen aporte de proteínas: carnes rojas sin grasas y no procesadas, carnes de aves, pescado, clara de huevo, lácteos descremados, yogurt.

Debemos recordar que para favorecer a una buena digestión se debe de masticar bien, comer con calma y preferiblemente reposar después de las comidas.

Tanto en los pacientes con EII como en la población en general, la clave para evitar las enfermedades de transmisión alimentaria es la prevención, que empieza por alejarse de la contaminación y la propagación de los microorganismos patógenos.

Es importante evitar la preparación de las comidas con mucha antelación.

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El Día

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