Un fenómeno apresurado
Las habilidades que posee el jardinero Carlos Gómez son excepcionales y los expertos siempre han vaticinado que en algún momento deben llevarlo al estrellato en las Grandes Ligas.
Al parecer ese momento llegó, luego de seis temporadas atravesando por muchos momentos difíciles, debido a que fue apresurado por la gerencia de los Metros de Nueva York, que pensó que le estaba haciendo un bien al subirlo a las Mayores a los 21 años.
No hay dudas que el talento de Gómez fue salcochado por el director de ligas menores de los Metros en 2007, el boricua Tony Bernazard, quien lo empujó a las Grandes Ligas cuando su mayor experiencia era en doble A en 2006, a los 20 años de edad.
El gerente general de ese entonces, el también dominicano Omar Minaya aprobó esa aberración, porque quería mostrarles a los dueños del equipo el desarrollo de la organización durante su gestión.
Gómez, debido a la poca experiencia y siempre de comportamiento alocado, y en un mercado de tantas diversiones como el de Nueva York, se creyó más grande que Sansón y se perdió. No sabía ni siquiera tirarle al hombre del corte, siempre hacía unos tiros que volaba a todo el mundo, y su ofensiva rodaba por el suelo.
Al año siguiente (2008) fue cambiado a Minnesota, donde aunque pudo bajarse un poquito, su inmadurez colmó la paciencia de un dirigente tan exigente como Ron Gandenhire, quien tampoco le soportó mucho sus locuras y luego de dos temporadas hizo que lo cambiaran a Milwaukee, donde al parecer su tiempo de brillar le ha llegado.