Un cuerpo diferente

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¿Cómo será nuestro cuerpo cuando estemos con el Señor? Es una pregunta que muchas personas me hacen, por eso hoy quiero que nos enfoquemos en este tema para que miremos el poder que tiene Cristo en la vida, donde este “puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

“Él transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas (Filipenses 3:21).

Mientras que Pablo nos dice que todo ese poder que tiene Cristo nos resucitará de los muertos, tomará nuestro cuerpo descompuesto y lo levantará.

Ya no para estar enfermo, discapacitado, frágil, mentalmente enfermo, viciado y trabajado o siendo tentado, sino que será conforme a su cuerpo glorioso.

No quiero que sobre espiritualicemos este cambio, porque con el cuerpo que tenemos ahora podremos cometer pecado o ser reconocidos por nuestros amigos después de la transformación de nuestro cuerpo.

Jesús fue reconocido por sus discípulos (Lucas 24:31). Y dijo en Lucas 24:39-43: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos”. Y eso es lo que haremos si creemos en Cristo. Él nos dará un nuevo cuerpo espiritual y seremos reconocidos por nuestros amigos, comeremos y beberemos con Él. Gocemos y alegrémonos, porque el poder de Cristo es infinito para levantarnos de entre los muertos y para darnos un cuerpo como el suyo.

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El Día

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