Triunfo sin derrota (1-4)

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Algún tiempo atrás un amigo lector, Ton Vásquez, me remitió un escrito sobre la derrota temporal, el cual agradecí y oportunamente publiqué en tres partes, donde se hablaba sobre la importancia de saber levantarse ante cualquier derrota, porque la vida es un continuo batallar y la derrota de una batalla no implica la pérdida de la guerra, que en caso figurado ha de ser la vida misma.

En dicho artículo, que puede ser descargado de las páginas digitales de eldia.com.do, fueron presentados múltiples ejemplos de personas quienes son conocidos a través de la historia por el éxito de sus empresas, pero quienes fallaron múltiples veces hasta que finalmente supieron ver y diseñar el camino al éxito.

Dentro de los ejemplos que me gusta resaltar están el caso de Tomas Alba Edison, inventor de la bombilla, quien realizó innumerables experimentos fallidos hasta que creó la luminaria que hoy tanto disfrutamos.

Guillermo Saleta, periodista y catedrático universitario, en una clase de relaciones públicas dijo que la vida era como una piscina donde la gente trata de mantener la cabeza afuera para respirar, pero debe cuidarse porque hay una guillotina que pasa al ras de las aguas.

Es fundamental que saquemos la cabeza a sabiendas que alguien podría querer cortarla, visualizar el camino a nuestro destino y emprenderlo sin miedo a fracasar, porque eventualmente fracasaremos, pero si persistimos también triunfaremos.

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El Día

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