Trauma y exclusión social detrás del aumento de violencia en menores, alerta psicólogo

  • Experto vincula agresividad juvenil con trauma infantil, marginación y falta de apoyo familiar

Casos recientes de violencia reflejan una sociedad bajo presión psicológica.
Casos recientes de violencia reflejan una sociedad bajo presión psicológica.

Santo Domingo.- La violencia entre menores de edad continúa en aumento, impulsada por factores como el trauma infantil, la pobreza, la exclusión social y el deterioro de la salud mental, advirtió el psicólogo Amaury Ramírez.

Ramírez, quien también es expresidente del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi), indicó que la situación muestra señales cada vez más preocupantes, con conductas agresivas que, lejos de ser aisladas reflejan heridas psicológicas y sociales acumuladas desde la infancia.

En los últimos días, hechos estremecedores han vuelto a colocar el tema en el centro del debate público, con la violación y posterior muerte de una adolescente en Boca Chica, presuntamente a manos de otros adolescentes, junto con el fallecimiento de una niña bajo custodia estatal.

Según Ramírez, la raíz del problema está en la exposición temprana a entornos violentos.

“Un niño que crece escuchando tiroteos, presenciando violencia doméstica o viviendo carencias extremas desarrolla una alteración en su sistema de respuesta al estrés. Su cerebro aprende que el entorno es hostil y que para sobrevivir hay que atacar primero”, explicó.

El especialista sostuvo que, en sectores vulnerables, donde los padres o tutores enfrentan constantes presiones económicas, disminuye la crianza afectiva y la enseñanza del control de impulsos.

En consecuencia, los menores replican la violencia como principal mecanismo de resolución de conflictos y búsqueda de reconocimiento.

Caos del tránsito afecta salud mental

El psicólogo también advirtió que el tránsito en ciudades como Santo Domingo y Santiago actúa como un detonante diario de estrés y agresividad.

“Pasar dos o tres horas en un tapón mantiene al cuerpo en niveles elevados de cortisol y adrenalina. Esa frustración se acumula y luego se descarga en el hogar o ante cualquier provocación en la calle”, señaló.

Este fenómeno, conocido como desplazamiento emocional, contribuye a una cadena de violencia que se extiende desde el espacio público hasta el ámbito familiar.

Psicólogo Amaury Ramírez alerta sobre el deterioro emocional en menores en sectores vulnerables.
Psicólogo Amaury Ramírez alerta sobre el deterioro emocional en menores en sectores vulnerables.

Ansiedad económica y desesperanza aprendida

La crisis económica y la inseguridad también impactan directamente la salud mental de la población, ya que la dificultad para cubrir la canasta básica y el temor a la delincuencia generan un estado de alerta permanente.

El cerebro no descansa. Esto afecta el sueño, debilita el sistema inmunológico y genera sentimientos de culpa, desesperanza y depresión”, sostuvo Ramírez.

Este contexto, añadió, incrementa la irritabilidad social y la intolerancia, elevando el riesgo de conflictos violentos.

Ramírez manifestó que la combinación de violencia, estrés y precariedad ha generado una “desesperanza aprendida” en gran parte de la población.

“Las personas sienten que, sin importar lo que hagan, nada va a mejorar. Vivimos en una sociedad emocionalmente agotada”, afirmó.

En ese sentido, alertó que cualquier conflicto menor puede escalar rápidamente. “La violencia colectiva es el resultado de una olla de presión sin válvulas de escape, donde la salud mental sigue siendo una deuda pendiente”, puntualizó.

Sobre el autor

Yamer Javier

Periodista especializada en la fuente de salud. Máster en Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas,