Estrés económico, violencia y falta de inteligencia emocional detonan crisis social, advierte psicólogo

  • Casos recientes como el de Boca Chica y Conani reflejan una escalada de violencia juvenil

Estrés económico, violencia y falta de inteligencia emocional detonan crisis social, advierte psicólogo Jairo Mercedes.
Estrés económico, violencia y falta de inteligencia emocional detonan crisis social, advierte psicólogo Jairo Mercedes.

Santo Domingo.- El aumento del costo de la vida, la inseguridad, la violencia en el tránsito y los conflictos familiares están configurando un escenario de alta presión emocional, que puede detonar conductas agresivas e incluso hechos trágicos.

Así lo advirtió el psicólogo Jairo Mercedes, expresidente del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi), quien aseguró que la acumulación de factores sociales y económicos impacta “seriamente” la salud mental de la población, especialmente en personas con baja inteligencia emocional o sin acceso a apoyo psicológico.

“Todo esto afecta, y afecta de manera importante, porque funciona como un detonante emocional en una sociedad que ya está bajo mucha presión”, puntualizó.

Además, la reciente muerte de una adolescente de 13 años en Boca Chica, presuntamente a manos de otros menores, junto a otro caso de una niña fallecida bajo custodia estatal, han encendido las alarmas sobre el aumento de la violencia entre menores de edad.

El especialista advirtió que muchas de las situaciones de violencia que se registran a diario tienen su origen en problemas emocionales no gestionados.

Presión económica como detonante emocional

Mercedes explicó que el incremento en productos de primera necesidad, combustibles y servicios genera una carga constante en las familias, particularmente en aquellas con ingresos limitados.

“Una familia con bajo presupuesto que enfrenta alzas en la canasta básica, gasolina y gas entra en un estado de presión emocional continua”, sostuvo.

Indicó que estas tensiones, combinadas con conflictos de pareja y responsabilidades familiares, crean un entorno propicio para reacciones impulsivas.

Violencia cotidiana: del hogar a las calles

Explicó que una discusión en el hogar puede trasladarse al entorno público y escalar rápidamente ante situaciones mínimas, como un roce vehicular.

“Una persona sale de su casa con problemas, entra al tránsito con estrés, y cualquier incidente puede convertirse en un detonante emocional que termine en violencia”, afirmó.

Según dijo, la falta de inteligencia emocional impide a muchas personas manejar adecuadamente la frustración, lo que incrementa el riesgo de conflictos.

Para ilustrar esta realidad, Mercedes planteó el caso hipotético de “Juan”, un hombre que enfrenta dificultades económicas, conflictos familiares y la pérdida de su empleo.

En ese contexto, explicó, cualquier situación cotidiana puede desencadenar una reacción desproporcionada.

“Si esa persona sale en su vehículo y ocurre un roce, no reacciona solo por el hecho en sí, sino por toda la carga emocional acumulada”, señaló.

Agregó que cuando ambas partes involucradas en un conflicto arrastran tensiones similares, el resultado puede ser fatal.

Ludopatía: escape que agrava el problema

El especialista también alertó sobre el impacto del juego de azar en la salud mental, señalando que la ludopatía se ha convertido en un problema creciente.

Explicó que muchas personas recurren a las apuestas como una vía de escape ante la frustración económica, generando expectativas irreales.

“Las personas juegan buscando una solución rápida a sus problemas, pero eso termina agravando la situación, generando conflictos familiares y más estrés”, indicó.

Advirtió que en muchos casos el dinero destinado a necesidades básicas termina en el juego, lo que profundiza las tensiones en el hogar.

Sobre el autor

Yamer Javier

Periodista especializada en la fuente de salud. Máster en Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas,