Todos somos fanáticos
El fanatismo es uno de los elementos fundamentales para que cualquier análisis caiga en la subjetividad.
Ha sido así, en especial en los deportes, dado que en ese renglón la mente se obnubila por completo.
Siempre se tiene la percepción de que el equipo o atleta de nuestra simpatía es superior al rival, aunque todas las variables determinen lo contrario.
Eso será eterno, dado que nadie está exento, por diversas circunstancias, de caer en el fanatismo en algún momento.
Quien no lo admita, que se haga un autoanálisis.
Pero esa realidad hay que echarla a un lado al realizar vaticinios.
Esa terrible influencia que todos llevamos, por momentos no nos deja ver más allá de nuestras propias narices.
Por ejemplo, la forma como se está abordando el posible uso de sustancias prohibidas de parte de peloteros, entre ellos cuatro dominicanos, es solo una muestra del fanatismo que existe, incluso en la propia prensa, al momento de juzgar los aspectos fundamentales de una investigación que todavía está en ciernes.
Y es que en el tratamiento noticioso, la tendencia hacia el fanatismo acarrea males que muchas veces deja un sabor amargo.