Tapones por un tubo

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Las calles del Gran Santo Domingo son un caos. Los 13 mil metros lineales de tuberías en proceso de instalación por la Corporación del Acueducto y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD), han generado una gran preocupación en las personas que por necesidad deben salir a conducir.

Este proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha ocasionado una crisis en el tránsito terrestre, con la justificación de “reforzar y abastecer el sistema de agua potable” para zonas con débil servicio de agua o que nunca la han recibido.

Sin embargo los moradores y propietarios de negocios ubicados en los sectores: Urbanización Real, Ensanche la Julia, Mirador Norte, entre otros, han pegado el grito al cielo por los congestionamientos de vehículos que no permiten que el tránsito fluya normalmente por los trabajos realizados para instalar las tuberías.

Con una inversión superior a los RD$ 200 millones de pesos, la CAASD en coordinación con el Ministerio de Obras Publicas y Comunicaciones (MOPC), pretende resolver el problema de agua de algunos sectores. Como consecuencia ha ocasionado algunos accidentes de tránsito, las ventas de los negocios de estas zonas han mermado porque el trabajo de la CAASD ha desviado la circulación de los vehículos. La contaminación ambiental y auditiva que provoca el uso de las maquinarias de construcción en horarios inapropiados ha contaminado a las personas que viven cerca de la zona de arreglos.

Se reconoce que la iniciativa de estas instituciones tiene un objetivo positivo, no solo para las personas que gozan del servicio de agua potable, sino también al incluir nuevos usuarios que actualmente no tienen acceso a este derecho. Pero las medidas tomadas para que este proyecto se lleve a cabo no han sido las mejores. Empezando por la forma casi clandestina que se realizaron los trabajos, sin informar a los ciudadanos de que este proyecto se iba a llevar a cabo, y terminando con la carencia de medidas de precaución necesarias para proteger la seguridad de los transeúntes. Es posible realizar obras de tal envergadura sin ocasionar tantos problemas y mucho menos inhabilitar otros servicios que son importantes.

Espero que estos “tapones por un tubo” tengan como resultado una mejora significativa en el sistema de agua potable. En especial para aquellas personas que… de verdad lo necesitan.

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