Son civiles…
Un cadete de primer año de la Policía falleció el domingo durante ejercicios a prima noche alrededor de la piscina de la Academia Militar de las Fuerzas Armadas, en San Isidro, en circunstancias bajo investigación. Varios otros jóvenes extenuados debieron ser ingresados al hospital.
Sé que es inusual dar “físicas” los domingos a las 8:30 de la noche, pues fui afortunado de conocer en 1977 los rigores de esa academia, la cual abandoné por inadaptación. Retorné a la UNPHU y luego seguí mis estudios en los Estados Unidos. Hace medio siglo la formación de los aspirantes a oficiales incluía mayores exigencias físicas que actualmente, hoy mejorada con reforzamiento académico.
Es incomprensible dar formación militar a aspirantes a oficiales de policía. La Policía está bajo reforma desde hace más de cinco años.
Casi toda la sociedad aplaude la ardua intención reformadora del presidente Abinader para superar la dañina tradición castrense, pues la Policía es legalmente un cuerpo de civiles para asuntos de orden público, prevención, combate contra la delincuencia y apoyo a investigaciones y procesamientos judiciales.
La disciplina y destrezas militares las necesitan las fuerzas especiales o equipos SWAT, no los agentes ordinarios.
Es absurdo tener rangos militares en la Policía, pues no corresponde con la organización jerárquica ideal de un cuerpo civil. La tragedia del cadete José López Hernández coincide con la condecoración de la Orden al Mérito Militar al director de la Policía, mayor general Andrés Cruz, por aportes a la modernización y fortalecimiento institucional de la Policía, apenas dos meses tras ser designado.
La más reciente encuesta Gallup muestra a la inseguridad y delincuencia en segundo lugar entre las preocupaciones del pueblo.
Si alguien entiende la utilidad o necesidad de mezclar cadetes policiales y militares, cuyos entrenamiento, destrezas y conocimientos son muy distintos, por favor que me lo explique…