Sin moral para oposición
El ministro deportivo, no importa el nombre, es alguien que siempre hace política a favor del grupo en el poder.
El funcionario está obligado a ofertar servicios, sin importar el color del receptor, y a rendir cuentas al contribuyente.
Así, siendo un puesto político, es de suponerse que debe recibir ese trato, respecto a las funciones que debe desempeñar.
El ejercicio democrático establece que la población tiene derecho a la crítica, preferiblemente si está bien fundamentada.
En un sistema de partidos políticos (y muchos cuartos que reciben), los cuestionamientos adquieren valor institucional si se realiza a través de una entidad legalmente constituida, aunque eso no descarta que se oigan las quejas individuales.
Me luce que la población deportiva se ha quedado sola, nadie encamina sus anhelos, la bola está en una sola cancha.
El PRD, entidad llamada a realizar una oposición crítica, aunque constructiva, se ha dejado arropar de una crisis imbécil.
A Jaime David, el titular de turno, es al primero que le conviene el debate de las ideas para ejecutar una buena gestión.
¿O es que lo está haciendo perfecto?