Sin Censura
El semáforo de la política
A los dominicanos es que más les gusta inventar. Ahora resulta que dentro de los principales partidos la respuesta que se ofrece a quien aspira o ha sido escogido para una posición es que está en rojo, azul o amarillo, de acuerdo a su posicionamiento en las encuestas. Y la guerra de encuestas está a la orden del día y muchos aspirantes que han contratado estas mediciones de popularidad se han llevado tremenda sorpresa cuando se han presentado ante sus respectivas instancias con informes favorables, ya que chocan con un alto ahí, porque contrario a sus encuestas, en las de sus partidos los resultados son otros. Hay quienes han llegado en verde y salen en rojo o amarillo. Algunos de esos semáforos de la política tienen nombres, apellidos y hasta apodos, por ejemplo, Dore y Dorín. El asunto de los colores ha llegado tan lejos que para hoy hay convocada una reunión urgente en uno de los dos principales partidos del país y el motivo es precisamente el color del semáforo que persiste en importantes plazas actualmente bajo su control. Pero hay otro elemento importante dentro del ambiente político que también tiene sus combinaciones de colores, y tiene que ver con el que una vez fue uno de los principales partidos del país y que trata de levantarse bajo la figura del prominente empresario de la región Este del país. Varios legisladores de esa organización, que en las elecciones de 2006 combinaron una alianza rosada, están como gato boca arriba buscando ahora una boleta que sustituya al blanco por el morado, lo que ha encontrado tremenda resistencia en importantes instancias del partido en el poder, especialmente de varios de sus connotados dirigentes. Esas gestiones fueron frenadas por el flamante líder del Partido Reformista, sobre todo por los cabildeos en el Palacio Nacional.