Martes, 12 de noviembre, 2019 | 7:36 am

Serenidad, conciencia y madurez



La economía dominicana necesita ser atendida. Muchos elementos vienen conjugándose para crear un panorama de cuidado y que amenazan con un porvenir nada comparable con lo que hemos vivido en los últimos años.

De por sí, la previsión de un crecimiento del 4.7 por ciento puede verse como bueno en el contexto regional, pero es apenas poco más de la mitad que el más del 7% histórico que fue consistente en varios años consecutivos.
El comercio ha crecido menos del 2% en lo que va del año.

El dólar ha ido aumentando de manera consistente. Hemos tenido constancia de operaciones que se aproximan al 54 por uno como consecuencia de la contreñida disponibilidad de la moneda estadounidense.

En el último trimestre llegaron al país 145 mil viajeros menos de Estados Unidos y Canadá, lo que representa para el país una caída en los ingresos directos de 170 millones de dólares, sin tomar en consideración el impacto en la producción local.

Mientras eso ocurre con el turismo, se nota poco vigor por parte de las autoridades para revertir esa situación.
Las remesas se han mantenido estables, pero la inversión extranjera ha caído.

Hay muchas luces de alerta encendidas como para no hacerles caso.

Los que gobiernan tienen la obligación de centrarse en el compromiso contraído cuando decidieron aceptar las funciones públicas que desempeñan.

En tanto, a los demás actores les corresponde preservar el ambiente para que la economía dominicana mantenga su robustez.

Sería iluso pedir bajar el tono del debate político, pues sabemos que irá subiendo en la medida en que se acerquen las elecciones.
Lo que sí pedimos es serenidad, conciencia y madurez en la lucha inevitable por el control del Poder que se libra en República Dominicana y que se extenderá más allá de la mitad del año próximo.