Sammy y Cooperstown
A propósito del libro Sammy Sosa ¿en blanco y negro?, autoría de Héctor J. Cruz, surge de nuevo el debate sobre su ingreso al Salón de la Fama del Béisbol. No menos de cinco programas me han encuestado.
Sammy tiene los números y la estelaridad, llegando a ser el jugador más popular del espectáculo. Conectó 609 jonrones (sexto en la historia), remolcó 1,667 (26), anotó 1,475 (75) y bateó para .273 (808).
También dio 2,408 hits (112), 1,033 extrabases (25), slugging de .533 (43), 234 robadas (254), dio un jonrón cada 14.47 turnos (11), 929 boletos (149) y 2,306 ponches (3), sólo por debajo de Reggie Jackson (2,597) y Jim Thome (2,346).
Además de su supuesta ligazón con los estereoides, sustancia éticamente contraindicada en el béisbol, Sammy fue descubierto con un bate con corcho, que todos sabemos aumenta el rebote de la pelota y la producción. Justamente ambos elementos contribuyen a inflar los registros de los departamentos que encaminarían a Sammy a ocupar un puesto en Cooperstown: jonrones (609) y remolcadas (1,667).
Lo que nunca se sabrá es cuántos jonrones dio Sammy bajo los efectos de estos dos elementos, y otras travesuras.