Santo Domingo.- El director de Cáritas de San Pedro de Macorís, reverendo padre Fisner Vaillant, cuestionó las supuestas declaraciones del alcalde de Dajabón, Santiago Riverón Arias, al indicar en una emisora radial "que los haitianos sirven únicamente para recoger basura".
Vaillant manifestó su preocupación por las declaraciones e instó a Riverón a actuar con mayor prudencia y responsabilidad en sus declaraciones públicas, luego de expresiones atribuidas al funcionario sobre los ciudadanos haitianos.
Además, consideró que este tipo de expresiones debe ser cuestionado, especialmente cuando provienen de una persona que ocupa una función pública.
Afirmó que quienes ejercen cargos de autoridad tienen una responsabilidad particular sobre la forma en que se comunican, debido al impacto que sus palabras pueden tener en la sociedad.
“Una autoridad se presenta como moral mediante su discurso y su lenguaje”
“Una autoridad se presenta como moral mediante su discurso y su lenguaje”, sostuvo Vaillant, quien agregó que el ejercicio de una función pública debe estar acompañado de prudencia, respeto y una conducta acorde con la responsabilidad que representa.
El director de Cáritas señaló que la nacionalidad o el origen de una persona no determina su dignidad, sus capacidades ni el tipo de trabajo que está en condiciones de desempeñar.
Lamentó que puedan utilizarse expresiones que sean interpretadas como despectivas hacia una comunidad, al tiempo que llamó a promover el respeto, independientemente del origen o nacionalidad de las personas.
“El árbol se conoce por sus frutos”
Vaillant también exhortó al alcalde a cuidar sus pensamientos, emociones, comportamiento y, especialmente, su lenguaje cuando se dirige públicamente a la ciudadanía o se refiere a determinados grupos.
Destacó que Haití cuenta con intelectuales, profesionales y personas capacitadas que, al igual que cualquier otra persona, merecen respeto y consideración.
“El árbol se conoce por sus frutos”, expresó el religioso, tras indicar que la verdadera autoridad no solo se demuestra por el cargo que se ocupa, sino también por la conducta, el respeto y la prudencia con que se habla y se actúa.