Rumbo peligroso
La tercera versión del Clásico Mundial de Béisbol arrancó y de inmediato dejó ver el rumbo oscuro que tendrá en el futuro.
Hasta ahora ha sido un fiasco en Asia, donde los fanáticos no le han hecho mucho caso al evento.
En las primeras seis fechas los estadios Fukuoka Yahoo! Japan Dome – Fukuoka, Japón y Taichung Intercontinental Baseball – Taichung, Taiwán apenas han recibido la visita de 66,295 parroquianos.
La mejor asistencia hasta ahora, cuando la primera ronda allí prácticamente todo está definido, fue el sábado entre el juego de Brasil y Japón, donde asistieron 28,181 fanáticos.
La segunda mejor fue el viernes en la jornada inaugural entre Australia y Taiwán, donde asistieron 20,035.
Para el juego del sábado entre Holanda y Corea del Sur el estadio de Taiwán apenas recibió 1,085 fanáticos, evidenciando que ese evento no motiva a los fanáticos de esos países.
Ese mismo día, el juego entre Cuba y Brasil en Japón sólo recibió a 4,003 parroquianos, siendo un balance muy pobre.
No creo que esa realidad vaya a cambiar en el estadio Hiram Bithorn, de San Juan, Puerto Rico, aunque accionen República Dominicana y Venezuela, dos potencias caribeñas, ya que accionarán con ausencias muy notables.
La realidad es que el Clásico Mundial perdió la razón de ser, debido a las tantas trabas de los equipos de las Grandes Ligas, que se han convertido en sus principales enemigos.
La idea del Clásico Mundial fue muy buena, pero la ejecución es fatal.