Restaurar la confianza
La confianza es un factor clave del capital social, entendido como la expectativa que tendríamos de que en la colectividad va a predominar un comportamiento sujeto a normas comunes de cooperación y honestidad.
La confianza es un concepto relacional: se refiere a la carga subjetiva que establece un actor respecto de su expectativa acerca del comportamiento de otro actor.
Para la construcción de la confianza se requiere la expectativa de que se producirá un comportamiento acorde a lo esperado y de que hay unas reglas y garantías que impedirán que nuestras acciones sean aprovechadas por el otro para obtener una ventaja que vaya en detrimento de nuestros intereses.
Restaurar la confianza es imprescindible si queremos resolver el déficit de seguridad ciudadana. Estudios recientes indican que la confianza en la policía, el sistema de justicia y la administración pública en su conjunto aparece como imprescindible para construir un clima de convivencia que potencie el desarrollo humano.
Esto implica la necesidad de construir o reconstruir el apego y aceptación ciudadanos respecto de unas normas, valores y criterios para determinar cuáles conductas refuerzan la convivencia y cuáles no.
Pero más aún, se requiere refundar, reorganizar o reconstituir las instancias o instituciones que se relacionan directamente con la percepción y sensación de seguridad ciudadana. Esto último es un proceso complejo que requiere acuerdos en el entendimiento de valores, prioridades y esfuerzos.
Pero la situación por la que atravesamos impone la urgencia de actuar en lo inmediato para contener y disuadir la criminalidad y para reducir la extendida sensación de vulnerabilidad y riesgo, o de lo contrario se incrementarían las conductas indeseables así como la desconfianza que se encuentra en la base de los problemas de seguridad ciudadana.
Mientras se trabaja en la definición y puesta en práctica de métodos y formas de abordar a mediano y largo plazo la cuestión, es urgente actuar en la contención y disuasión, de modo que se puedan crear las bases para que la gente esté dispuesta a esperar (en el sentido temporal y de expectativas) cambios positivos.
El trabajo es complejo: construir convivencia social. Un desafío que debemos resolver como sociedad. Hemos comenzado a hacerlo, y todavía estamos a tiempo.