Repatriados

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Se hacen cada vez más recurrente los “repatriados” procedentes de Estados Unidos que llegan al país, a tratar de comenzar una nueva vida, después de haber cumplido condena por múltiples actos vandálicos.

En lo que va de año, y todavía faltan cuatro meses para terminar el 2010, han repatriado al país 1, 492 dominicanos. Almas en pena que cumplieron distintas condenas carcelarias en un país que no acepta más escorias en su territorio, una vez éstos cumplen con la justicia. Dominicanos que, lamentablemente, hacen lo mal hecho y lo que tengan que hacer para ganar el dinero rápido.

Llegan al país y son consignados a sus familiares. A partir de ahí, me imagino yo, que cada uno de ellos se plantea la gran interrogante de, ¿qué hacer ahora con su vida? Una pregunta profunda que mueve a pensar en muchas posibilidades no siempre positivas.

Y lo digo porque lamentablemente nuestra sociedad no se conoce por ser una sociedad de reinserción en el sentido amplio de la palabra.

Sumado a esto, la situación de desempleo en nuestro país es alarmante en estos momentos a todos los niveles. Por supuesto, la situación económica del país tampoco ayuda. Y la sociedad, en ese sentido, no mira con buenos ojos a un “repatriado” cuando acude a algún lugar a buscar un empleo digno con el que ganarse la vida.

Entonces, ¿qué hacen estos hombres cuando se ven sin dinero y sin posibilidades reales de obtener un empleo normal y ganarse un salario digno cada quince días, debido a su hoja de vida no muy normal? Pues, al verse en esa tesitura, no queda otra opción que volver a delinquir donde quiera que se encuentren. Y más ahora, como esta nuestra sociedad, envuelta mañana, tarde y noche en una violencia a todos los niveles y por cualquier motivo. Sería ilusorio pensar que no volverán a las malas andadas. Pensarán ellos y justificaran sus actos, con que tienen que ganarse la vida y sostener a sus familias.

Para nuestra desgracia, ningún gobierno de los que hemos tenido en el país ha mostrado preocupación en poner un poco de atención a estos individuos que llegan repatriados al país. Las autoridades gubernamentales de cualquier partido, y del orden, jamás han pensado que esos son los nuevos delincuentes que patrullaran por nuestras calles, sumados a los que ya están robando, matando y traficando. Nunca han pensado en formar una comisión u organización con profesionales capacitados que puedan darles seguimiento profesional a estos hombres y ayudarlos a reinsertar su vida, para tratar de sacar buenos resultados y frenar, aunque sea un poco el gravísimo índice de delincuencia que tenemos en el país.

Sé que lo que he dicho es utópico. Las autoridades están y han estado ocupadas en cómo llenarse los bolsillos y al pueblo no le queda otra opción que seguir poniendo rejas, paredes altas y alarmas en sus casas para defenderse de la delincuencia.

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