Relación de pareja
Una relación de pareja está basada en dos personas con patrones de crianza y conducta diferentes, personalidades distintas con expectativas individuales, dos individuos que no tienen nada que ver el uno con el otro.
Se encuentran, se enamoran, forman una familia y deciden transitar por la vida juntos.
Una relación de este tipo conlleva por tanto, un crecimiento tanto individual como de la pareja en sí misma.
Crecer juntos significa aprender a conocerse profundamente uno al otro sin dejar de lado el autoconocimiento, afrontar las dificultades juntos, responsabilidad compartida, el compromiso recíproco.
En este transitar juntos por la vida, se descubren cualidades, actitudes y rasgos de la personalidad del otro que no son del completo agrado.
La mejor manera de enfrentar esta situación es echando a un lado la frustración y la desilusión, no intentar cambiarlo, solo comunicarlo sin exigencias.
Todo sale mejor cuando individualmente nos revisamos y analizamos, identificamos las propias aspiraciones y expectativas con relación de esta unión, nos preguntamos si son irreales, ilusorias, exageradas, no buscar en el otro a nuestro ideal de persona, desechar ideas ilusas de la adolescencia del príncipe azul y llegar a la realidad de que en la vida compartida no se debe buscar la perfección.
Crecer en pareja significa correr riesgos, ser auténticos, sinceros, basarse en la realidad, saber que son dos personas unidas para un proyecto, pero que tienen una vida individual de la que también son responsables.