Radar Deportivo
Un deporte marginado
El boxeo siempre ha tenido su fuente de desarrollo en los sectores más marginados de las sociedades del mundo, en términos educativo y económico.
Esa ha sido la causa por la que la mayoría de los boxeadores terminan en la miseria casi absoluta o en la cárcel.
Acaban arruinados debido a que no tienen ni buscan asesoramiento profesional, aunque hayan ganado millones de dólares durante sus exitosas carreras sobre el encordado.
Terminan en cárceles, porque tras quedarse en la miseria absoluta recurren a realizar actividades criminales por dinero.
Aunque unos pocos no caen en el crimen, una mayoría recurre a las drogas y el alcoholismo.
El caso más contundente sobre púgiles que están en la miseria lo representa Mike Tyson, quien ganó decenas de millones de dólares y hoy está realizando exhibiciones para poder mantener un estatus económico decente.
Entre los latinoamericanos que han botado fortunas millonarias sobresalen el panameño Roberto -Mano de Piedra- Durán y Antonio Cervantes (Kid Pambelé), este último también sumido en las drogas hasta el topete.
En nuestro país, a pesar de que muchos boxeadores ganaron decenas de miles de dólares en sus prolongadas carreras, no hay uno solo que tenga una situación económica holgada.
Esa condición de deporte depauperado hace que sea relegado al máximo cuando se trata de realizar inversiones en su desarrollo, aunque su contribución haya sido fundamental en la obtención de medallas en eventos internacionales.
En RD el boxeo ha hecho aportes más importantes, dado que logró la primera medalla en unos Juegos Olímpicos (Los Ángeles 82), y oro en Beijing 2008, sin contar los triunfos en mundiales, Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.
Entonces, la pregunta obligada es: ¿porqué todos los otros deportes en este país, que nunca han ganado ni medallas de cartón reciben un mayor presupuesto que el boxeo?