Radar Deportivo

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A los irredentos hay que darles lo que “quieren”
Hoy siento que no debo decir las cosas que deseo expresar, dado que los pensamientos a veces estremecen el alma y todos los sentidos.
Después de más de 11 meses hablando casi siempre de lo mismo, entiendo que hasta los propios receptores de esta columna deben sentirse hastiados de que en muy escasas ocasiones se ha podido solucionar un solo caso de los expuestos.
Y es que quienes tienen en sus manos dar solución a los problemas que cada día se exponen, ya no escuchan, se han quedado “sordos”, porque es lo que más les conviene.
No hay estrategia más venenosa que hacerse el ciego ante los acuciantes problemas de una sociedad.
Los gritos de desesperación no se escuchan ni siquiera entre quienes hacen de protagonistas del espectáculo espeluznante de vivir en la más absoluta miseria.
Es como interpretar un instrumento a la perfección, sin poder escuchar lo que suena. Hoy es hora de rezar por los que están desesperados a la espera de una bendita canasta navideña de parte de las autoridades.
En ese operativo lleno de buenas intenciones se gastarán más de 100 millones de pesos, solo en Nochebuena, mientras se deja a la intemperie a decenas de alumnos sin escuela por falta de pago de unos miles de pesos.
Es una manera alienante de conseguir apoyo entre los hambrientos de cuerpo y alma, que al final son de suma importancia para el festival electoral.
No hay duda que tras una “jartura” de arroz con pollo y puerco “asao”, con unos dos litros de Brugal, se olvidan las penas y se disipan los problemas momentáneamente.
Así las cosas, que siga la parranda hasta después del Día de Reyes, no importa cuán costosa pueda resultar, pero hay que llevarla a esa masa irredenta, incluso para los que residen en los barrios seguros que fomenta el flamante Franklin Almeyda.

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