Radar Deportivo
Ni las matemáticas son perfectas aquí
Si las matemáticas no fueran tan encuadradas, exactas y perfectas, me atrevería a afirmar sin temor a equívocos que en este país dos más dos es igual a cinco.
Y es que aquí ocurren las situaciones más inverosímiles del mundo.
Por ejemplo, quienes tienen como misión proteger al ciudadano son los que se ven con más frecuencia envueltos en actos de criminalidad. Quienes tienen el deber de mejorar las condiciones de salud, son los que más se oponen a la mejoría en las condiciones de vida de los que están preparados para realizar esa misión.
Los que deben proteger las instalaciones deportivas, como parte del Estado, son los que introducen equipos pesados para descuartizar parte de sus estructuras fundamentales. Quienes tienen del deber, la obligación, de mejorar las condiciones de los atletas, les da un carajo las precarias condiciones en que se están desenvolviendo. Lo más detestable de todo este mal de fondo es que, esos mismos que son indiferentes ante este estado de cosas, son los primeros que no desperdician un figureo cuando una de sus víctimas obtiene algún triunfo significativo. Es una situación que se enmarca dentro de los grandes males que experimenta esta sociedad, la cual se encuentra desde hace años secuestrada por el miedo a reclamar sus derechos.
Estos son momentos en que la mayoría no dice nada, para evitar caer en desgracia, o para no excluirse de un posible chance en un carguito.