Quién lo iba a pensar
Sammy Sosa está saboreando hoy el amargo de la indiferencia.
Para él debe ser una verdadera retama, porque no se concibe la actitud de frialdad y apatía total que han mostrado los Cachorros hacia sus extraordinarias actuaciones con esa organización durante varios años.
Un hombre que tenía las simpatías de la ciudad de Chicago dividida prácticamente con Michael Jordan, hoy es ignorado por completo no solo por sus ejecutivos, sino también por los millones de aficionados que tanto lo ovacionaron. Sammy puede tener toda la razón del mundo cuando reclama que ni siquiera se han dignado invitarlo para lanzar una primera bola y mucho menos a presenciar un partido desde los palcos.
¿Cómo se explica que un jugador que polarizó durante varios años la atención del mundo del béisbol junto a Mark McGwire, ahora sea despreciado tan olímpicamente por el equipo al que le aportó decenas de millones de dólares con sus actuaciones?
Definitivamente que algo grave ha sucedido, y demuestra también que la gloria es efímera, que el humano es olvidadizo y que hay que ser humilde en la gloria para seguir siendo admirado tras el retiro. ¿También ha perdido Sammy Sosa su popularidad entre los dominicanos? Ahorita a alguien se le ocurre que le quiten el nombre a la Ruta 66.