ESET Latinoamérica advierte que el robo de una cuenta de ChatGPT puede exponer mucho más que el historial de conversaciones, especialmente cuando el usuario comparte documentos, información laboral, datos personales o utiliza servicios conectados.
Un ciberdelincuente podría acceder a contenido sensible, obtener información de terceros, preparar ataques de ingeniería social más convincentes, utilizar funciones o integraciones habilitadas, generar gastos no autorizados e incluso intentar apoderarse de la cuenta.
Entre las principales vías utilizadas para comprometer estas cuentas figuran el phishing, mediante mensajes y páginas falsas diseñadas para obtener las credenciales; la reutilización de contraseñas que ya han sido expuestas en filtraciones de otros servicios; y el acceso a dispositivos comprometidos o sesiones que permanecen abiertas.
Ante la sospecha de un acceso no autorizado, la firma recomienda cambiar inmediatamente la contraseña, cerrar las sesiones activas, revisar la actividad de la cuenta, activar el doble factor de autenticación y contactar al soporte oficial si persiste el problema.
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